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sábado, 6 de agosto de 2011

Odio Amarte Tanto. Capítulo 11: Las cosas nunca salen como deberían salir

Las cosas nunca salen como deberían salir…

POV EDWARD

Cuando el momento del juicio llegue, estoy totalmente seguro de que mi alma será doblemente condenada y torturada, no solo por las cientos de vidas que he acabado, sino por hacer sufrir a una mujer que no se lo merece.

Re leí por decima vez las palabras de Carlisle envidadas por su portavoz Irina a mi correo electrónico. Estaba entre la espada y la pared, ellos ya habían tomado la decisión por mí. No había nada que hacer…

Maldita sea…

POV BELLA

Observé a la chica reflejada en el espejo. El atuendo me quedaba genial y la sonrisa en mi rostro era la cereza del postre. Me sentía segura de mi misma y de que esta noche iba a desenvolverse a mi favor… que me iba a divertir en grande.

Arreglé el cinturón sobre mi blusa gris y me coloqué mis bailarinas rojas preferidas, dándole vida al conjunto. Estaba cómoda y hermosa y lo había logrado sin la ayuda de mi asesora de imagen, Heidi. Me sentía muy pero muy orgullosa de mi misma.

Un toc toc en mi puerta me sacó de mis reflexiones, de seguro era Jane, quién venía a hablar conmigo de cualquier nimiedad.

-Sigue…-le dije, probándome unos pendientes; estaba entre unos dorados y otros plateados. Reconocí por medio del espejo unos ojos rojos que me observaban fijamente, los únicos ojos que podían hacer que mi cordura se desvaneciera con tan solo una mirada.

-¿Qué haces tú aquí?-inquirí, intentando concentrarme de nuevo en mis posibles pendientes.

-No puedes ir a esa cita con él.-ordenó, ignorando mi pregunta.

-Ni tu ni nadie me da órdenes.-repliqué altanera. Me decidí por los plateados y le sonreí al espejo. Luego tomé la botella de perfume y esparcí unos cuantos “Splash” en partes claves de mi cuerpo para que el aroma durara por más tiempo, Vi por el espejo como Edward cerraba los ojos y sonreía satisfactoriamente ante el aroma que invadía la habitación.

-Es peligroso, compréndelo. Por lo menos llévate a alguien como compañía.-Sugirió.

-A quién... a alguien… ¿cómo tu?, nunca.-repliqué.- No necesito que nadie cuide de mi, sé cuidarme sola.

-No, no lo sabes. Entiéndelo, no quiero perderte.-se acercó a mí y yo me giré para encararlo. Sus palabras comenzaban a hacer su efecto en mí. Sentí como mi corazón bajaba el escudo y las espadas listo para entregarse a él "Isabella, NO";, gritaba la voz de mi razón,"Esta vez NO";. Mis manos involuntariamente traicionaron a mi mente y se perdieron en su cabello, acariciándolo. Una sonrisa oscura surcó sus labios, deteniéndome en mi caricia, "Esta batalla no la ganarás tu". Mi guardia subió de nuevo, le devolví la sonrisa y susurré en sus labios un…

-No creo ni una sola palabra tuya. No ere más que un mentiroso, Edward. Un autentico, Cullen.- usé las palabras con las que alguna vez Jane lo había descrito a él.-por última vez te voy a pedir que me dejes en paz y que te LARGUES de mi vida!.- las palabras finales fueron las más difíciles de decir, pero lo hice, mientras que dentro de mi me sentía morir.

Lo esquivé y tomé mi bolso rápidamente antes de que me pudiera arrepentir de lo dicho. Mi cuerpo aun se sentía vulnerable ante su hechizo y ante cualquier oportunidad podría lanzarme a sus brazos.

Bajé la escaleras, milagrosamente sin tropezar y esperé a Jacob sentada en el porche contemplando la luna.

-Ѽ-

- Y esos son mis cinco autos favoritos… Tierra llamando a Bella, ¿si me estas poniendo cuidado?- y ahí estaba yo, escuchando como Jacob parloteaba acerca de vehículos deportivos sin que yo le prestara ni el más mínimo gramo de atención. Ésta cita estaba resultando de lo más aburrida, después de todo no había sido una buena idea. Bebí un poco de mi refresco y enfoqué mis ojos en él.

-Por supuesto, Jake. Continua.-le incité para que hablara

-¿Esto no te gusta, verdad?- quiso saber.

-¿Por qué lo dices?-pregunta estúpida, Bella.

-Por la cara de aburrimiento que tienes. Creo que si no te has dormido es por lo alto de la música.-apuntó con una sonrisa, mitad reproche mitad burla.

-Lo siento, Jake…-me excusé bajando la mirada.-pero no puedo sacarme algo de la cabeza.

-¿Algo, o alguien?.-me interrogó, subiendo las cejas de forma sugerente.

-Algo.-repuse con rápidez.

Escuché su risa estruendosa por encima de la música.

-Vamos, Bella… no soy tan idiota. -repuso, conteniendo otra carcajada.

-Ok, ok… es alguien, ¿contento?

-Sí, bastante satisfecho.-sonrió.-ven, vamos a bailar- me extendió su mano luego de ponerse en pie- te haré olvidar a ese “alguien”

Tomé su mano y él me llevó hacia el lugar en donde se hallaban varias parejas, moviéndose al ritmo de “Just can’t get enough”

Chico, pienso en esto día y noche

Soy adicta, quiero saltar en medio de tu amor

No quisiera tenerlo de otra forma

Soy adicta y no tengo lo suficiente

Al igual que el resto del gentío Jake y yo nos envolvimos en el ambiente caluroso, que inspiraba el baile. Me sorprendí cantando con él a todo pulmón.

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente


Movimientos por acá, movimientos por allá. Caricias, sonrisas y miradas.

Mi nena tiene un sexy vapor

Le da un nuevo sentido a mi vida

Mamá perfección, brillas

Hermosa creación, tienes a un hermano tuyo soñando, soñando.


Demonios! estoy fingiendo

Trato de gritártelo, estoy gritando

Déjame amarte esta noche

Amarte, sí, sí, sabes que eres mi demonio

Sin embargo, desee que quien estuviera ahí fuera Edward, quien colocara sus manos en mi cintura y me susurrara palabras al oído, pero era solo una ilusión…

Chica podríamos formar un equipo

Yo sería el rey y tu podrías ser la reina

Mi mente esta sucia y no necesita ser limpiada

Te amo desde hace mucho tiempo, ya sabes lo que trato de decirte


Oh nena, no puedo rendirme, así que por favor ayúdame

Me tienes por los aires y no puedo poner un paso fuera de esta nube

Y no tengo lo suficiente


Chico, pienso en esto día y noche

Soy adicta, quiero saltar en medio de tu amor

No quisiera tenerlo de otra forma

Soy adicta y no tengo lo suficiente


-Sácatelo ya de la cabeza!- rugió mi razón.

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente

No tengo lo suficiente


Nena me tienes corriendo como si fuera Flow Joe

Dibuja tu nombre en mi corazón con un X-O

El amor es tan dulce, me tiene tan molesto

Quisiera que volviera como presto, sí


Por mientras espero que la próxima vez

Que ella venga, yo haya brindado por los buenos tiempos

De atrás a adelante hacia la siguiente línea

Ella me tiene en la pesca de su amor, confieso que


Estoy algo obsesionado con su sonrisa y ese “combo”

Me tiene por las nubes y no puedo bajar

Mi corazón late más fuerte que un electro

Ella me hace sentir como el Sr. Roboto


Oh nena, no puedo rendirme, así que por favor ayúdame

Me tienes por los aires y no puedo poner un paso fuera de esta nube

Y no tengo lo suficiente


Chico, pienso en esto día y noche

Soy adicta, quiero saltar en medio de tu amor

No quisiera tenerlo de otra forma

Soy adicta y no tengo lo suficiente


No tengo


No

Hundido en tu lecho de roca

Atrapado

En tu impacto de amor

Nockeado

Por tu frío disparo

Estoy atrapado en tu cabeza


No puedo salir y no sé cuando lo haré

Haciéndome fingir, sabes lo que quiero decir

Tu amor es una dosis de éxtasis


De repente sentí que alguien separaba el cuerpo de Jacob de mi agarre. Un rugido estremecedor hizo que la música parara y que todos bruscamente se giraran a ver la escena.

Edward estaba sobre el cuerpo de Jacob, sosteniéndole fuertemente la garganta, ahorcándolo, con su otra mano se apoyaba en el y a la misma vez le retorcía la muñeca. Estaba cien por ciento segura de que si ejercía un poco más de presión, le separaría la mano de la muñeca.

-Os advierto que si alguien intenta intervenir, los mataré a todos. No estoy jugando.-amenazó con una voz que me heló la sangre. Nunca lo había escuchado tan alterado y furioso. Sus ojos ahora negros brillaban en la oscuridad como dos esferas pulidas.

Las palabras de Edward hicieron su efecto en el líder de la manada, Sam se quedó clavadito en la arena, quitándose la idea de atacar. Al contrario de él Paul respondió la amenaza del vampiro.

-Aquí no te tenemos miedo, sanguijuela. Además te superamos en número, ¿cierto chicos?- algunos no muy seguros apoyaron al lobo con un débil “si”

-Bella es testigo de mi poder… soy letal en mis ataques y si no quieren que deje esta reserva hecha pedazos es mejor que no intenten nada.-todos giraron a verme y yo asentí, recordando la vez en la que había visto la capacidad de Edward para matar… Alec, asesino… mis ojos se llenaron de lágrimas y miedo y una confusión de sentimientos emergió desde mi corazón.

Edward le dio a Jacob un puñetazo en la cara que me hizo trastabillar.

-Eso es para que aprendas a no meterte con lo ajeno, cabrón!,- le propició otro golpe en la cara.-ella es MÍA, maldito. Mía!

-Edward!-chillé- déjalo por favor, detente.-le supliqué. Mi propio juego se me estaba saliendo de las manos, o mejor dicho se me salió de las manos.

-No te atrevas a tocar jamás. Ni siquiera a pensarla como tuya, ¿me entiendes?.-él agarró el cuello de Jacob quién no creía que fuera a soportar un golpe más. Ni siquiera era capaz de defenderse, Edward sabía muy bien las técnicas para matar en inmovilizar.- ¿entendido, imbécil?

-Entendido.-Admitió Jacob con debilidad.

Vi a Paul por el rabillo del ojo dispuesto a atacar, más una mirada de Edward por encima del hombre lo dejó quieto.

-Solo venía a dejarle las cosas claras a este. No quiero dañarles la fiesta, matando a unos cuantos de ustedes.-se levantó de encima de Jacob y limpió la sangre de Jacob que había quedado en sus manos al propinarle varios puñetazos.- Bella, ven conmigo.-fue una orden no una petición.

Avanzó hacía mi

-Bella, no! Es peligroso.-gritó con todas sus fuerzas Jacob, arrastrándose en el suelo. Edward se giró bruscamente y le propinó una patada, dejando a Jacob de nuevo inmóvil en la arena. El crujir de sus huesos me estremeció

-Iré contigo, Edward.-dije al fin.- pero por favor, para ya! No hagas más daño.- se acercó más a mí y me jaló fuera de la multitud que nos rodeaba.

-Súbete a mi espalda, aparqué el Volvo bastante lejos de aquí y no creo que pueda aguantar tu paso humano.-escupió las palabras con desdén.- enrollé mis brazos en su cuello y mis piernas en su cintura, sujetándome.

-Felicidades, Isabella. GAME OVER… Has perdido…

(^^)

Ropa de Bella


CHA CHA CHA CHA CHAN…

¿A dónde se llevará Edward a Bella?

Perdón por tardarme en actualizar, la inspiración no me daba. Espero que les haya gustado.

No olviden pasar por mi rinconcito: http://intheheartofthedarkness.blogspot.com/

Besitos

Koko

miércoles, 8 de junio de 2011

Odio Amarte Tanto. Capítulo 10: Dulce Venganza

Capítulo 9

Dulce Venganza

“Te voy a extrañar como un niño extraña su manta,
pero tengo que seguir con mi vida”….

Big girls don’t cry

Fergie

Encendí la radio y coloque mi estación favorita. Quizás la música lograra tranquilizarme un poco. Luego de estar unas buenas horas llorando al poco calor del alba, mi mente tenía clara una cosa. Edward Cullen desde ahora, debía estar fuera de mi vida. Lastimosamente, para comenzar, debía creerme antes que nada dicho objetivo yo misma. Algo casi imposible.

Ese “Casi” hacia la diferencia, mantenía la esperanza de que algun día, podria olvidarlo. Lo que si cumpliría, sería la promesa de no derramar ni una lagrima más por él, por ésta tonta ilusión.

Big girls don’t cry de Fergie comenzó a sonar, era el hit en ese entonces en todas las estaciones de radio, pero a mi en lo personal no me gustaba para nada. Sin embargo; la chica tenia algo de razón, las chicas grandes no lloran… no deben lloran..

Extrañamente, me sentí de repente llena de valor. Con la fuerza suficiente como para regresar a la casa de los Vulturis, enfrentar a Edward, y decirle un par de cosas. Pero solo era una fantasía. Yo era demasiado cobarde para enfrentarme a él, sin contar que mi pobre corazón de cristal, comenzaba a sentir algo peligrosamente fuerte hacia el.

Imposible… pero cierto.

Aparqué el monovolumen en el húmedo estacionamiento, entre una chatarra vieja de color marrón y un reluciente Volvo plateado, que jamás había visto. Debía ser un estudiante nuevo que venía de alguna gran ciudad, o quizás alguno se había ganado la loteria. Sin prestarle más atención de la que se debía a un vehiculo como este, emprendí mi caminata larga hasta el edificio 9 de ciencias. Tenía clase de química con el Señor Wells.

Subí las escaleras a toda prisa hasta llegar al tercer piso donde se encontraba el laboratorio de química, mientras avanzaba por el peligroso piso, dando tumbos con mis carpetas mal aferradas a mi pecho, alguien pasó junto a mi, empujándome con su fuerte cuerpo hacia un lado. Mis cosas se fueron al suelo.

-Imbécil!- le grité, alzando mis carpetas. Él se alejo con un andar casi inhumano, demasiado felino y rápido, a pesar de esto pude vislumbrar unas hebras cobrizas siendo azotadas por la fría brisa de la mañana.

No!, no podía ser cierto. Él no podía estar aquí.

-¿Te ayudo con eso?-me preguntó una voz masculina junto a mi, sacándome de mis reflexiones, o mejor dicho, de mis temores. Jacob Black, mi compañero de laboratorio, y licántropo, estaba arrodillado junto a mi, ofreciéndome su cálida mano. Era un chico muy agradable con el cual había tenido poco trato gracias a la mala reputación y la aversión que existía entre vampiros y lobos. Alec me tenía prohibido acercarme a él por mi seguridad, y a pesar de que había muerto, el resto de los Vulturis se cercioraban de que siguiera siendo así.

-Ehh, si por favor.-pedí. Él apiló las pocas carpetas que hacían falta y las sostuvo para mí en su mano izquierda, mientras que con la derecha me ayudaba a levantar del piso.-Será mejor que nos apresuremos antes de que el maestro Wells no cierre la puerta en la cara.- apuntó con una blanca sonrisa. Asentí y recibí mis carpetas dirigiéndome a el aula con el corazón a mil. Él estaba allí adentro, podía sentirlo.

-Señorita Swan, Señor Black, pueden hacernos el honor de pasar.-dijo el señor Wells, sarcásticamente. Recorrí el laboratorio con la mirada hasta dar con esos ojos marrón rojizo que me observaron con un reproche inexplicable. Me costó unos segundos asimilar la posición en la que él se encontraba, estaba justo frente a la mesa que a mí me correspondía. Jacob tomó de mi brazo y me arrastró hacia nuestro lugar, huyendo de la mirada enojada del profesor.

-Bien clase, como ya estaba estipulado desde la semana pasada, hoy vamos a ver un tema muy complejo como lo son las reacciones químicas. Sobre sus mesas de laboratorio hay diferentes elementos de la tabla periódica. Lo que tienen que hacer es muy sencillo, crear una básica reacción con un elemento de la primera fila. Ninguno de estos compuestos tiene el nombre en su recipiente, por lo que tendrán que guiarse por sus conocimientos previos sobre las características de estos. Comiencen!-ordenó.

Mi mente muy alejada de la química y peligrosamente cercana a Edward, tomó gafas de seguridad y la bata blanca que el hombrecito científico me ofrecía.

Intenté enfocarme en lo que estaba haciendo, no quería causar una explosión y terminar con el laboratorio.

-Muy bien, Swan.-me felicitó, al pasarse por mi mesa en cuanto tomé el litio y lo introduje en el agua, creando una mini-explosión efervescente. Luego se pasó por la mesa de Edward quien tomó un polvo de color azul para echárselo al recipiente con agua.- Señor....

-Cullen.-apuntó Edward. Todavía dispuesto a incorporarle la sustancia azul al agua.

-¿Qué está usted intentando hacer?, ¿acaso quiere asfixiarnos a todos?-preguntó el maestro, frunciendo el ceño.

-Perdone usted señor Wells, pero en el instituto en el que estaba anteriormente no hacíamos éste tipo de prácticas. Por lo que desconozco éste tipo de ciencia.-explicó Edward. <<Mentira>> rugía en mi interior una vocecita, era imposible que un vampiro con toda su inteligencia y habilidades no pudiera hacer un simple experimento de química. Qué diablos pretendía…

-Ya veo…Swan!- me llamó con un ademan de mano.

-¿Yo?- pregunté haciéndome la desentendida.

-No, yo…-replicó con sarcasmo.- ¿acaso cuál otra Isabella Swan hay en esta clase?- definitivamente odiaba a éste maestro, desde hoy estaba en mi lista negra. A regañadientes me levante de mi asiento y fui hacia ellos.

-¿Si?

-El señor Cullen necesita de sus conocimientos. Instrúyalo y evite que nos mate a todos.-<<Podría hacerlo sin necesidad de estos elementos>> me enseñó una sonrisa forzada y luego se marchó dejándome a solas con Edward. Lo miré con desagrado, queriéndole ahorcar con su ridícula corbata.

-Siéntate. No tengo sarampión ni nada de eso.-dijo Edward, jugueteando con una pequeña pobreta llena de un líquido verdoso.

-¿Qué haces aquí?, ¿por dónde entraste?—murmuré en tono bajo.

-Entre por donde todo el mundo entra, por la puerta.-se río, haciéndome enojar.-no me fue difícil engatusar a la guardia de seguridad.

-Pues no te quiero aquí. Este es mi espacio, mi mundo, y tú no eres parte de él.-solté toscamente.

-Lo siento, Bella. Pero no me dirás que hacer. Yo puedo estar donde yo quiera.- una sonrisa juguetona se deslizó en sus labios, mis piernas flaquearon y me obligaron a sentarme junto a él. Su aroma me enloqueció. Por todos los cielos… eran tan… delicioso… - Ahora responderme tu. ¿Por qué mierdas andas con un licántropo?- su tono de voz evidenciaba un sentido de posesión que no me molestó para nada. Al contrario, me agradó. Sin embargo; no iba a expresarlo en voz alta.

--Eso no te interesa. Yo puedo andar con quién yo quiera.- use su mismo juego de palabras. <<Así como tú puedes revolcarte con cuanta vampira se te cruce por el frente con un letrero que rece: “Coma aquí, es gratis”>>

-¿Acaso estás demente?, ¿no tienes idea de lo peligrosos que son para ti?- inquirió enfurecido. Sus ojos estaban negros.

-No son peligrosos.- me defendí. Bueno, hasta ahora no lo habían sido…

-Si lo son, son inestables, Bella. Te pueden hacer mucho daño.-explicó ahora más tranquilo.

-¿Y si es así a ti qué más te da? Soy solo una humana, una presa más…

-Bella, no cambies el tema.-dijo él desviando de nuevo la conversación. Esa era una pregunta que él no deseaba responder.

-No lo desvíes tu.- hablé alzando la voz. El aula se quedó en silencio ante mis palabras y no pude evitar ruborizarme. El señor Wells vino a nosotros con paso firme y con una mirada recriminadora.

-¿Hay algún problema?- quiso saber, enfrascado en su típico porte de rigidez.

-Ninguno.-afirmó Edward lanzándome una mirada que decía: esta conversación aun no ha terminado.

-Bien, entonces ya que están tan habladores, muéstreme su trabajo señor Cullen, que ha aprendido.- Edward asintió, tomó uno de los tubitos que contenían unas esferas traslucidas y la sumergió, alejándose un poco, hubo una perfecta y gran explosión que dejó a todos pasmados.

-Perfecta reacción del Potasio, Cullen. Usted e Isabella hacen un muy buen equipo. Quiero verlos trabajar más a menudo juntos, pueden lograr cosas maravillosas.-enfatizó la palabra maravillosa, mientras palmeaba la espalda de Edward. La gloriosa campana sonó invitándonos a todos a salir.

Guardé mi cuaderno de apuntes y recogí mis lapiceros para dirigirme hacia mi siguiente clase, tenía Biología con el señor Banner, quizás allí pudiera recuperar un poco de las muchas horas de desvelo. La multitud de alumnos salió del salón, y solo quedamos Edward y yo. Intentaba encontrar las llaves de mi monovolumen en mi inmenso bolso, pero lastimosamente no daba con ellas, cuando al fin aparecieron, me eché la mochila al hombro y caminé hacia la pequeña puerta, Edward me sostuvo por el brazo.

-Suéltame, quieres…-ordené, intenté zafar mi brazo en un movimiento brusco, mas fue imposible, estaba atrapada.

-¿Por qué huyes de mi?-preguntó, sus ojos cálidos destilaron un rayo de peligro tentador.

-No huyo de ti. No te tengo miedo-repuse débilmente. Él ya me tenía bajo su fuerte hechizo.

-¿Ah, no?

-No.-sonó más como una pregunta.

-¿Entonces a qué le temes, Isabella?.-pronunció mi nombre completo de una forma seductora. Mi cordura comenzó a empacar maletas para irse lejos.- ¿a lo qué sientes? miedo de no poder resistirte más a mí. de que esa barrera de hielo se derrita.-afirmó con mucha seguridad en lo que decía. Que después de todo, gran parte de eso era cierta .por no decir toda.

-Edward, por favor… déjame ir, tengo clase en tan solo unos minutos. El se río, mientras me atraía hacia su cuerpo. Frente a frente, cálido y frío, prohibida mente placentero.

-No creo que tu profesor de Bío se moleste porque faltes una clase. Además, yo puedo enseñarte una mejor lección sobre la anatomía humana.- alzó las cejas de forma sugerente. Mi corazón se aceleró, Dios! Esto no podía estar pasando él y yo de nuevo…

¿Por qué Dios me había dado una voluntad tan pobre?

Edward se acercó de nuevo, pegó su cuerpo al mío e hizo chocar mi espalda baja contra la mesa de laboratorio, fijó su mirada en mis labios con expresión deseosa.

-No tienes idea de cuánto he esperado este momento, Bella. Tus labios me atraen fuertemente, cada vez que los muerdes o los humedeces, me vuelves loco. Me hacen querer más de ti.-colocó sus manos a cada lado de la mesa y se inclinó para con un roce suave, unir los suyos con los míos. Se sentía tan bien… pero aquella placentera sensación no duró mucho él se separó de mi de inmediato, dejándome ansiosa por más. Lo observé interrogante.

-¿Acaso quieres más?- <>, sin embargo; no se lo iba a decir.- Solo te daré más si me lo pides, Bella.

Mierda!

A pesar de que lo deseara en el alma no podía pedirle eso. ¿Qué diablos me estaba pasando?

-Por supuesto que no!.- le grité, y le di una bofetada en su mejilla.- en tu vida se te ocurra volver a besarme, ¿me entiendes?.

Él rió. Maldita sea, esto no era para nada gracioso, de qué se reía.

-Te besaré cuantas veces yo quiera, ¿sabes por qué?, porque tu cuerpo me lo pide, lo clama a gritos.-<<¿tan notorio era?>>.debía salir de inmediato de este lugar, antes de que el descubriera más de lo que sentía y que debía permanecer oculto. Rápidamente tomé mis cosas y me escabullí por la puerta con el corazón galopando fuertemente en mi pecho. Dios! Qué había hecho… de nuevo había caído en él.

El día avanzaba lentamente como de costumbre, definitivamente, hubiera sido mejor plan quedarme en casa, que aguantarme a los maestros reprochándome por quedarme dormida en clase y a las risitas de mis compañeros que me oían hablando en sueños. La jornada terminó y deseé no estar obligada a tener que ir a casa de los Vulturi.

-Hey, bella durmiente!-me interceptó Jacob con una de sus blancas sonrisas en el parqueadero junto al movolumen.

-No es gracioso, Jake.- le recalqué, frunciendo el ceño.

-Ok, Ok..-sonrío.-Bella… me preguntaba si bueno, tu… y yo…

-¿Tu y yo qué?-visualicé detrás de él, junto al Volvo a nada más y nada menos que a Edward. Así que el vehículo le pertenecía… podría ocurrir un pequeño accidente en el que su Volvo resultara especialmente perjudicado. Sonreí malévolamente para mis adentros.

-¿Quisieras ir a una fiesta esta noche en la reserva conmigo?-soltó sin más rodeos. Eso si me había tomado con la guardia baja.

-Oh.-murmuré.-¿ Es algo así como una cita?-hice la pregunta estúpida de la tarde.

-Lo es.-contestó el con toda seguridad.

La imagen de Edward besándose con la vampira rubia voló a mi mente, haciéndome enfurecer. Tendría que darle una tasa de su propio chocolate.

-Por supuesto, Jake. Me encantaría salir contigo esta noche.-acepté con una sonrisa fingida y seductora,

-Bien, te recogeré a las 8:00.-dijo emocionado.

-A las ocho será.-tomé una pequeña hoja de papel de mi mochila y una pluma, anoté la dirección de la casa de los Vulturis y la deposité en el bolsillo de su camisa.- Te estaré esperando ansiosa.-le susurré en su oído, luego besé su mejilla y me subí en mi Chevy, honrosa de haberle restregado aquella situación a Edward en la cara. Después de todo siempre debes dar de lo que recibes…

(^^)

Hola Chicas!

Volví al fin, espero no haberlas decepcionado respecto al beso, pero tranquilas, pronto escribiré uno más intenso. No se olviden de comentar y de visitarme en mi blog: www.intheheartofthedarkness.blogspot.com

Besitos

Koko

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