lunes, 10 de enero de 2011

Capitulo 6 LA FIESTA




LA FIESTA


Cuando llegamos a su casa respiré aliviado, salió a abrirnos Alice y nos dijo que nos pasáramos por la cocina a coger algo de beber.
Observé el apartamento que era sencillo, con pocos muebles y un televisor pequeño, el típico apartamento de alquiler.
El día anterior cuando dejé la playa me quedé con la sensación de que Bella había esperado algo más de mi, o al menos eso quería creer. Mientras me daba la crema tuve que darle conversación por que no podía soportar que me tocara sin hacerlo yo también.
Me alegré de que Alice me echara una mano para convencerla de que me acompañara a la fiesta, así que decidí involucrar a mi madre y pedirle que me aconsejara a la hora de comprarles unos detalles a la dos.
Durante el almuerzo les dije que Bella había aceptado a regañadientes y Jasper insinuó que si hubiera ido con Alice habría estado más seguro de acertar, pero que entonces tendría que haberlo llevado a él de caravina. Aquel comentario dejó a mi madre algo inquieta y yo le aseguré que Bella era buena chica.
  • Estoy seguro de que todo irá bien – dijo mi padre – no será la única chica que vaya estoy seguro.
  • Lo se, soy tonta pero no quiero que Edward tenga problemas.
  • Mamá, nadie se dará cuenta de que estamos, ya verás.
Por la tarde fuimos de compras y mi madre me aconsejo algo discreto pero a la vez elegante. Así que me llevó a una tienda de Swarovski. Enseguida supe lo que le iba a Bella, era una pulsera con varios círculos engarzados, uno liso y otro con las cristales de la firma de joyas, y a juego los pendientes y para Alice un colgante muy sencillo, simplemente para darle las gracias por su ayuda.
Cuando llegamos a su casa, sabía que me pondría dificultades a la hora de aceptar mi regalo así que me preparé para ello.
  • ¿Ya estáis aquí?
  • Si, recuerda que te dije que llegaríamos antes.
  • Si, lo se, es que Bella...
  • ¿Qué ocurre?
  • Nada, en 15 minutos estamos, serviros de la cocina lo que queráis.
En cuanto desapareció empezamos a oír protestas que venían de la habitación donde al parecer se estaba preparando.
  • Esto no me lo pierdo, tengo que saber que pasa.
  • Jasper, ni se te ocurra entrar a esa habitación
  • Tranquilo, solo voy a a escuchar desde fuera.
Yo también me moría de ganas de saber que era lo que pasaba.
Jasper volvió riéndose.
  • ¿Qué has oído que te hace tanta gracia?
  • Bella, ahora no quiere ponerse el vestido que le ha elegido Alice.
  • ¿Por qué?
  • Jajajajajja! Por que dice que se niega a ir sin sujetador.
  • ¿Qué?
  • Como lo oyes, está claro que no tienen la misma talla, y dice que no tiene ninguno para ese vestido, y Alice le dice que vaya sin sujetador y ella no quiere.
Vaya, habría preferido ahorrarme ese detalle, seguramente no iba dejar de pensar en que no lo llevaba y la noche se me iba a hacer muyyyyyy larga.
  • Alice ha acabado diciéndole que sois una cuadrilla de snob y que seguramente la mayoría de las chicas que vayan irán enseñando todo lo que puedan y que lo más seguro es que ninguna use esa prenda ni sepan como es.¡ Edward! tienes que llevarme a esa fiesta, ¿hay alguna posibilidad de que Alice acierte?
  • Muchas, no se equivoca mucho.
  • Eres un mal amigo.
  • Jjajajaja, bueno Jass, ahora tienes a Alice toda la tarde para ti solo, y las chicas que van a esas fiestas no creo que se fijaran mucho en ti, esas miran más las cuentas corrientes de los de 40 para arriba.
  • Espero que me cuentes todo lo que me voy a perder.
  • Descuida.
Oímos la puerta de la habitación abrirse y esperamos espectantes.
Era Alice, su mirada era de impotencia y pesar.
  • Edward...dice que no va.
  • ¡Ya! toma te traje esto por convencerla para que viniera. ¿Puedo entrar a hablar con ella?
  • ¿Si quieres? Pero creo que pierdes el tiempo, es muy testaruda, ya estaba lista, con tiempo de sobra y en el último momento por un insignificante detalle...
  • Voy a verla.
Me dirigí hacia la puerta por donde había salido Alice y llamé.
  • ¿Que quieres ahora?
  • ¿Bella? Soy Edward, ¿puedo pasar un momento?
  • No voy a ir Edward, siento todo esto.
  • Déjame pasar por favor -le susurré a través de la puerta.
  • Esta bien... pero no voy a ir...
Entré antes de que terminara de hablar, mi curiosidad se estaba convirtiendo en cabreo, esto no podía quedarse así, tenía que conseguir que me acompañara como fuera.
Estaba sentada en un pequeño sillón de espaldas a mi, con los codos apoyados en las rodillas sujetándose la cara. Llevaba un vestido negro salpicado de florecillas, estaba descalza. Tenía el pelo recogido en una especie de nudo o algo así, y del centro de este le colgaba un mechón de pelo largo.
  • Lo ...siento de veras, es que yo..
  • ¡Es que qué!, ¿qué es lo que pasa? ¿que te preocupa? ¡dejame verte!
Se levantó del sillón y se giró para quedar enfrente mía. En un momento se había puesto colorada. La miré de arriba a abajo, deteniéndome en cada detalle. Su maquillaje... su vestido... al pasar mi mirada por su pecho sus pezones se erizaron y se hicieron notar, cosa que me produjo una pequeña descarga eléctrica en mi vientre. El vestido me pareció de lo más adecuado, le llegaba hasta por encima de las rodillas, incluso demasiado discreto para su edad. Bajé hasta sus pies y busqué los zapatos que estaban tirados en el suelo. Dirigí mi mirada hacia ellos y luego a Bella, ella entendió enseguida y fue a ponérselos. Ufffff, cuando se subió a aquellos tacones sus piernas parecían no tener fin.
  • Estás perfecta. - le dije- solo te falta un pequeño detalle.
Me acerqué a ella y saqué de mi bolsillo los pendientes y la pulsera que llevaba en una bolsita de terciopelo, que mi madre me había dado para no llevar la caja y que pareciera tan formal.
Cogí su muñeca y coloqué la pulsera a su alrededor.
  • ¿Qué es esto?
  • Solo quería agradecerte el favor que me haces acompañándome a esa reunión.
  • Ya te he dicho..
  • No, no me has dicho “por qué” no me puedes acompañar. No veo ningún motivo por el cual no puedas hacerlo. Vamos a ser unos más de tantos invitados. Probablemente nadie repare en nosotros salvo mis padres, con los que me vas a hacer quedar fatal si no vienes, pero entiendo que no te importe ya que apenas me conoces a mi y a ellos tampoco los has visto nunca. Toma, la pulsera lleva a juego estos pendientes, - los dejé encima de una mesita - espero que te gusten y tengas ocasión de ponértelos.- y me di la vuelta dispuesto a salir de la habitación.
  • ¡Espera! ¿en serio crees que voy bien?
  • Ya te lo he dicho, estás perfecta, - me acerqué de nuevo a ella, le rocé el brazo con mi mano y lo acaricié hasta llegar a su mano, que cogí y me llevé a los labios rozando sus nudillos. - y estaría encantado de que me acompañaras.
  • Está bien, iré, pero respeto a los pendientes... son preciosos pero no...
  • Lo sé, no los puedes aceptar ¿no? Ya hablaremos de ello luego, ¿nos vamos?.
No me había dado cuenta que seguía agarrando su mano, acaricié su dorso con mi dedo pulgar, y sus pezones volvieron a manifestarse, ahora entendía por que no quería que me acercara a ella, nuestros cuerpos se atraían como dos imanes y cuando estábamos cerca nos lo demostraban a ambos, me deseaba, estaba seguro. A pesar de que con los zapatos se acercaba algo más a mi estatura aun tenía que bajar la cabeza para mirarla, iba a ser una noche eterna.
Alice me dio las gracias por el colgante y por convencer a Bella de venir conmigo. Le dio un bolso pequeño con una cadena donde metió el móvil , una barra de labios y alguna otra cosa más y le echó una pasmina por los hombros del mismo color que las flores del vestido. La besó en la mejilla y le pidió que disfrutara de la velada.
Durante el trayecto hablamos muy poco, me agradeció el detalle del colgante para Alice y me preguntó como se llamaban mis padres y que tipo de fiesta era a la que ibamos. Realmente yo sabía muy poco de como iba a ser, casi nunca les acompañaba a ese tipo de eventos, así que íbamos un poco de novatos. La miré un par de veces de reojo, estaba nerviosa, no paraba de mover una pierna. Por fin llegamos a la gran casa, parecía más bien una mansión Hollywoodiense, con un largo camino de entrada al que no podías acceder sin pasar por un intercomunicador. Había aparcacohes y una cantidad increíble de autos estacionados fuera.
El salón principal estaba rodeado de mesas con comida y una barra de bar atendida por varios camareros, como no veía a mis padres por increíble que fuera, les llamé por el móvil. Quedamos en encontrarnos en el jardín al lado de la piscina.
Menudo jardín, era inmenso y tenía una enorme piscina. Como ya le había dicho a Bella nadie reparaba demasiado en nosotros, solo algunos hombres paseaban su mirada sobre ella. Había varias chicas jóvenes que llevaban escotes en la espalda que dejaban ver el principio de sus traseros o escotes delanteros que dejaban poco a la imaginación.
  • ¿Te convence ahora más tu vestuario?
  • Desde luego, voy a parecer una monja al lado de estas modelos de pasarela.
  • De momento solo nos hemos fijado en ese tipo, pero ya verás como no todas van así.
Pude ver a lo lejos a mi padre, que cuando nos localizó, ladeó la cabeza observando a Bella que seguía mirando a su alrededor curiosa, luego me miró a mi, asintió con la cabeza y me guiñó un ojo, le sonreí, parecía que le había gustado.
  • Mis padres se acercan.
Noté como se ponía rígida. Son aquellos que vienen de frente, mi madre es la del vestido violeta.
  • ¿Esos son tus padres? Pero son muy jóvenes.
  • Si que lo son, algún día te contaré su historia, digamos que fue un drama romántico.
  • ¿De verás? Pues creo, que si me gustaría que lo hicieras.
  • Estaba seguro de ello, pero para eso tendrás que volver a salir conmigo a solas.
Me miró como si me estuviera evaluando pero ya no hubo tiempo para su respuesta por que mis padres ya estaban enfrente nuestra.
  • ¡Edward!
  • Mamá estás preciosa como siempre.
  • Gracias cariño, pero creo que no eres objetivo.
  • ¿Papá?
  • ¿Edward?, ¿nos vas a presentar a tu acompañante?
  • Por supuesto. Carlisle, esta es Bella.
  • Encantada de conocerle señor
  • Por favor llamame Carlisle.
  • Y esta es Esme, mi madre.
  • Encanta Esme.
  • Muy bien querida, lo mismo digo. Así que Bella de ¿Isabella?
  • Si, pero me gusta que me llamen Bella gracias.
  • Muy bien entonces. Parece que esto está muy concurrido. ¿Habéis visto ya a alguien conocido?
  • No aun no.
  • Ya y ¿a que te dedicas Bella? Preguntó mi padre.
  • Bueno, estoy estudiando y en estos momentos trabajo para sacarme un dinerillo para pasar el verano y tener una pequeña reserva para el resto del año.
  • Me parece muy inteligente ¿y se puede saber que estudias?
  • Decoración de interiores.
  • ¿En serio? - dlijeron los dos a la vez.
  • ¿Ocurre algo?
  • O no claro que no, no es nada, yo estudiaba lo mismo cuando conocí a Carlisle, me ha sorprendido la coincidencia solo eso. ¿Vamos a servirlos algo de beber?
  • Vamos si - les dije
  • Oh Edward no te des la vuelta pero se acercan James y Victoria – me dijo mi madre.
  • ¿Y que demonios hacen ellos aquí?
  • Supongo que no eres el único recién graduado con pretensiones – comentó mi padre.
  • ¿Edward? - Aquella voz me puso los pelos de punta. Me giré.
  • ¡Victoria! ¿que haces tu aquí?
  • Ya ves, James me invitó y no pude resistirme.
  • Hola James. - Saludé
  • Hola Ed.
Estaba preciosa y no pude evitar fijarme en cada uno de los detalles de su vestuario. Llevaba un vestido bastante escotado y largo hasta los pies de color gris perla con algunos abalorios y una abertura casi hasta la cadera en uno de sus laterales. Tenía unos pechos generosos que me hicieron recordar viejos tiempos cuando los saboreaba y me perdía en ellos. Su melena pelirroja y rizaba la llevaba suelta salvo por un par de horquillas que le sujetaban unos mechones que dejaban a la vista sus orejas.
Victoria y yo habíamos salido durante mis primeros años de carrera. Entonces me di cuenta que observaba a Bella, tonto de mi no la había presentado, pero vi como después de mirarla levantaba sus cejas y hacía un gesto despectivo con la boca. Instintivamente cogí la mano de Bella y me dispuse a presentarla, recordando que aquella mujer podía ser tan hermosa como cruel.
  • Os presento a Bella, una buena amiga.
  • Ummmm! ¿Amiga dices?
  • Si, eso he dicho.
  • De acuerdo, Soy Victoria.
  • Encantada.
  • Yo soy James el novio de Victoria.
  • Mucho gusto.
  • Bueno, que disfrutéis de la noche mis padres y nosotros vamos a tomar algo, si nos disculpáis. - No quise dejarles dudas de que su compañía no me interesaba.
La velada transcurrió tranquila y comimos y bebimos todos juntos. Bella parecía que empezaba a estar algo más cómoda con mis padres ya que Carlisle no dejaba de contar anécdotas graciosas,y procuró que no se sintiera aislada ni incómoda.
En un momento dado se fue al servicio y cuando ya habían pasado más de 10 minutos le pedí a mi madre que comprobara si estaba aun en el baño. Cuando volvió diciéndome que allí no estaba, decidí rondar por la zona por si se había despistado.
Fue cuando vi a Aro, el mayor competidor de mi padre en una zona poco concurrida, parecía estar hablando con alguien. Estaba algo inclinado hacia delante y con su mano izquierda rozaba el hombro de una mujer, la acariciaba con los nudillos de sus dedos, hasta que me di cuenta que la mujer tenía las manos abiertas y pegadas a la pared, me acerqué y entonces vi la pulsera y que la chica era Bella, en cuanto ella me vio sus ojos parecían suplicarme que la rescatase. Me acerqué deprisa.
  • ¿Aro?
  • Vaya, Edward Cullen.
  • El mismo, parece que has encontrado a mi acompañante, Bella, te estaba buscando. - le ofrecí mi mano para que se acercara a mi. Rápidamente la cogió y se puso detrás mía.
  • ¿Tu acompañante? Realmente tienes buen gusto chico, al igual que tu padre, me estaba insistiendo en que la esperaban si, solo estaba intentando ayudarla.
  • Si claro, si no te importa, a nosotros también nos esperan.
  • Por supuesto, saluda a tus padres de mi parte.
Parecía que temblaba, su mano estaba blanca de la fuerza con la que sujetaba la mía.
  • Lo siento Bella, ¿quieres que nos vayamos?
  • Cuando salí del baño me bloqueó la salida y me llevó a aquel rincón, y me dijo que me había visto contigo y que debería pensarme mejor con quien me mezclaba.
  • ¡Pedazo de cabrón!
  • ¿Quién es?
  • Digamos que es el mayor enemigo de mi padre. Desde que eran jóvenes a intentado desde quitarle la novia hasta destruir su negocio. Ni si quiera lo había visto aun, sabía que vendría pero no pensé que intentaría intimidarte a ti. ¿te encuentras bien? podemos irnos ahora mismo si quieres.
  • No, cuando te he visto se me ha abierto el cielo, no sabía como deshacerme de él, se estaba poniendo demasiado cariñoso y nunca me había encontrado en una situación así con un hombre de su edad la verdad, supongo que con alguien de la mía habría sabido manejarme.
  • ¿Qué años tienes Bella?
  • 21 años ¿y tu?
  • Yo 24.
  • La verdad, me has invitado a esta fiesta y apenas hemos hablado de nada, ni siquiera nos conocemos.
  • Si, es cierto, pero pareces una chica poco dada a las conversaciones, ¿te apetece que hablemos un poco?
  • Si, me vendrá bien para distraerme de lo sucedido.
  • Habría sido mejor no obligarte a venir, ha sido una cabezonería, pero la verdad es que no pensaba que sucediera esto, ¿salimos al jardín y paseamos?
  • Bien. Tengo que reconocer que lo que pensaba podía ser lo peor de todo esto, que era el conocer a tus padres, ha sido en realidad la mejor parte de la noche, por que cuando ha aparecido esa chica... como se llamaba... ah si, Victoria, me he sentido totalmente fuera de lugar Edward.
  • Es cierto, me tengo que disculpar también por eso, tampoco sabía que vendrían.
  • No, ya lo he notado, te has quedado clavado en el sitio, ¿un antiguo amor? O quizás ¿no tan antiguo?
  • Eres muy intuitiva, si, fue mi novia durante los dos primeros años de universidad, supongo que no le prestaba la atención que ella precisaba y me dejó por James.
  • ¿La querías?
  • En algún momento pensé que si, pero luego me di cuenta que no era buena persona y bueno, ciertas cosas en nuestra relación no compensaban otras y empecé a dedicar mi tiempo libre a mis aficiones más que a ella.
En ese momento tropezó con algo y su zapato se quedó clavado en la hierba. Reaccioné a tiempo y pude sujetarla de la cintura antes de que cayera al suelo, la acerqué a mi, respiré su perfume, noté como sus pechos se apoyaban en mi, la tela de su vestido era tan fina que al apoyar mi mano en su parte baja de la espalda pude notar las tiras de su ropa interior, me agaché a recoger su zapato antes de que ella lo hiciera dejándola a mi lado y aun sujeta por mi brazo. Le acerqué el zapato y le ayudé a calzárselo para que no perdiera el equilibrio, le acaricié la pierna con la yema de mis dedos hasta el filo de su vestido, cuando la miré a los ojos tenía su boca entre abierta y su respiración era profunda y tragaba saliva con fuerza.
La arrastre por la cintura hasta un pequeño cenador lejos de los invitados y ella me siguió sin resistirse. La apoyé contra una columna y la besé como lo había hecho aquel día en el callejón, suavemente poco a poco esperando su reacción. En seguida correspondió a mi beso llevando sus manos a mi cuello, mis manos descansaban en su cintura apoyándola contra la fría piedra, como intentando que no se escapara de mi. Una de mis manos viajó hacia abajo deslizándose por su muslo, mi mano lo abarcaba entero, era tan menuda... abrí bien mis dedos para poder tocar el máximo posible de su cuerpo a través del vestido, y volví a subir hasta su cintura y sus costillas hasta llegar a la base de su pecho, la dejé ahí descansando como si fuera su sostén durante unos segundos hasta que alargué mi pulgar y rocé con él su pezón que parecía estar esperándome. Dejé de invadir su boca para dejarla tomar aire ya que su respiración se había vuelto acelerada, soltó pequeños gemidos mientras dejaba pequeños besos por su mejilla y su oreja.
Sus manos comenzaron a viajar por mi espalda y su boca por mi cuello hasta que de nuevo comenzamos a besarnos con más urgencia. Sus labios succionaban mi lengua y luego dejaba que yo hiciera lo mismo con la suya como si en realidad fueran otras partes de nuestro cuerpo.
Agarré uno de sus muslos he hice que lo enredara con mi pierna y lo acaricié hasta llegar a su cadera, el vestido se le había recogido y aproveché para levantarlo un poco desde ahí y tocar... ¿su piel desnuda? Se había puesto un tanga al parecer, ya que yo había esperado encontrarme alguna penda que me impidiera el contacto directo con su piel y busqué la tira de la prenda que se perdía en el surco de sus nalgas y pasé uno de mis dedos por debajo de ella he hice el recorrido en el que se perdía.
Bella parecía estar excitada ya que separaba constantemente su boca de la mía echando su cabeza hacia atrás y acercando su cuerpo al mío, así que decidí ir más allá y comprobar a que nivel lo estaba.
Uno de los tirantes de su vestido se había deslizado de su hombro y lo besé mientras que con mis dedos intentaba descubrir si su excitación había llegado a humedecer la parte del tanga que tapaba su sexo, justo cuando comencé a rozar esa parte un sonido estridente hizo que nuestros corazones se pararán por un instante. Un enorme altavoz situado por encima de nuestras cabezas estaba empezando a emitir algún tipo de mensaje que no se hizo audible hasta después de unos segundos. Bella bajó su pierna y yo abandoné mi propósito pegándome a su cuerpo y alejándola de aquel ruido ensordecedor. Comenzamos a mirar a nuestro alrededor por si alguien nos había estado observando, pero estábamos solos, podía notar como su cara enrojecía. No dejé de sujetarla y ella apoyó su cabeza en mi hombro, no decía nada, yo acaricié el mechón de su pelo que colgaba de aquel extraño recogido, nuestros corazones estaban acelerados, entonces escuché lo que se estaba emitiendo.
Queridos invitados, como bien saben mi intención con esta reunión no es tan solo celebrar el día de la independencia de este magnifico país, si no el nuevo proyecto que tengo intención de crear en esta estupenda ciudad.
Como bien saben siempre he estado en contacto con las Escuelas de arquitectura de este país y este año el proyecto de fin de carrera de muchos estudiantes era un centro comercial.
Uno de esos trabajos será el elegido para el centro que tengo intenciones de levantar en uno de mis terrenos, pero he decido, exponer los que más me han gustado y dejar que opinen sobre ellos para así ayudarme a elegir el mejor.
Todos los elegidos son los que más se ajustan a mis necesidades y los de los futuros clientes, así que si no les importa, en la parte sur de la finca que ahora se iluminará, están expuestas las maquetas sin nombres, tan solo con unos números, hay una urna en la que deberán depositar la tarjeta que se les entregará a cada uno con su elección, una por persona ya que alguno de esos prometedores arquitectos puede encontrase entre nosotros y no queremos que se haga trampa.
Les agradezco su asistencia y colaboración.
  • Mi proyecto fue un centro comercial Bella.
  • ¿Crees que puede ser uno de los elegidos?
  • No lo sé, insistieron en que acompañara a mis padres en esta fiesta, así que es posible, tendremos que ir a averiguarlo.
  • Si, por supuesto, estoy deseando verlos, me gustaría que me dijeras si está entre ellos pero no me digas cual es ¿de acuerdo?
Sonreí ante esa propuesta y la miré a la cara, tenía el carmín corrido e intenté limpiarlo con uno de mis dedos.
  • ¿Estoy decente?
  • Ummmm, si - y me eché a reír.
Ella me frunció el ceño y volvió a ponerse colorada.
  • Me encanta cuando te ruborizas. - la besé de nuevo en los labios y la agarré de la mano para ir a buscar a mis padres.
  • Voy a necesitar retocarme los labios, tus padres se darán cuenta.
  • Como quieras, pero no creo que les importe demasiado. ¿Y yo cómo estoy?
  • Bueno tu pelo está algo revuelto y tienes algo de pintalabios en tu barbilla.
  • Entonces iremos juntos a los servicios, ya no pienso dejarte sola, te esperaré hasta que salgas.
  • Esta bien, acepto encantada, que por aquí hay mucho hambriento de... bueno ya sabes – y se perdió por el pasillo que daba a los baños guiñándome un ojo.
Uff tenía un calentón que no me aguantaba, así que me lavé un poco la cara quitándome las manchas de carmín y me refresqué la nuca, parecía que cuando la cosa marchaba con Bella algo tenía que surgir. Pero ahora mi excitación se centraba en otra cosa, mi proyecto.
Sonó el móvil, era mi padre, que nos esperaba de nuevo en la piscina para acercarnos juntos donde estaban las maquetas, le dije que enseguida estaríamos.
Bella ya estaba fuera para mi sorpresa, la agarré por la cintura como la cosa más natural y me sonrió cuando lo hice sin intentar apartarme.
  • ¿Sabíais algo de esto? - le pregunté a mi padre.
  • Si, algo sospechaba cuando insistió tanto en que nos acompañaras.
  • Está bien, si está mi proyecto Bella no quiere saber cual es, quiere votar sin presiones.
  • ¡Vaya! Me gusta esta chica – me susurró al oído – pero mucho.
  • ¿Si?
  • Tiene integridad y está volviendo loco a más de uno con el movimiento de su parte superior al andar.
  • ¡Carlisle! - le dije.
  • ¿Qué ocurre chicos?
  • Nada mamá, vayamos a ver las maquetas y a recoger las tarjetas.- ese comentario de mi padre me había dejado algo tocado, pero al fin y al cabo era un hombre ¿no?
  • Si, vamos.
Pasamos a través de uno de los dos arcos que había cubiertos por hiedra, allí había dos personas repartiendo las tarjetas y unos bonitos bolígrafos plateados. Las maquetas estaban en unas mesas cubiertas por unas cajas de metraquilato bajo unos grandes toldos blancos protegiéndolas así de cualquier inclemencia del tiempo. Curiosamente Bella iba la primera, caminaba despacio, las miraba sin perder detalle, de hecho la fila india que se había formaba la tenía que sortear para seguir viendo las siguientes. Mi madre se acercó a mi y me agarró del brazo.
  • ¿Sabes? Tenías razón, es una chica sencilla pero no me cabe duda de que es inteligente y adorable, educada y...
  • No lleva piercing en la cara ni tatuajes, al menos que se vean, que era a lo que tu madre le tenía miedo.
  • ¿En serio pensabas que te traería a alguien así? Pensé que me conocías más.
  • Perdoname hijo pero es que últimamente no veo más que chicas así y la verdad como desde Victoria no nos habías presentado a ninguna ya no sabía que esperar. ¿Te gusta?
  • Nos estamos conociendo, de momento solo somos amigos.
  • Pues la sonrisa que traíais y la manera que tienes de cogerla y mirarla no parece de amigo la verdad.
  • Bueno dejemos el tema ¿vale? y sigamos viendo maquetas.
  • ¿Para qué? Ya sabemos cual vamos a votar, la veo desde aquí.
  • Si, veo que ha sido una de las elegidas, deberíais ser objetivos como Bella.
  • Eso es imposible. - mi madre se puso de puntillas para besarme en la mejilla.
Alcancé a Bella.
  • Ya las has visto todas, ¿has elegido?
  • ¿Está la tuya?
  • Si.
  • ¿Vas a votar por la tuya?
  • Si, creo que... - me interrumpió.
  • No digas nada, luego.
Rodeó la Nº 3 y se dirigió a la urna.
  • Buena elección.
  • ¿Es la tuya?
  • Quizá nunca lo sepas.
  • Pero ya he elegido, ahora me lo puedes decir.
  • Prefiero dejarte con la incógnita.
  • Pero ¿por qué? ¿No crees que mi elección sea buena?
  • Yo no he dicho eso – me acerqué a su oído - ¿no quieres que salgamos de aquí?
  • ¿Eh?
  • Aquí ya hemos cumplido.
  • ¿Pero no van a decir cual es la ganadora?
  • Lo dudo mucho, ¿no quieres que nos vayamos?
  • Si, ¡vámonos!
  • Voy a decírselo a mis padres
  • Pero ¿no vas a votar?
Marqué con el boli el nª 3 sin que ella pudiera verlo y me guardé en la chaqueta la tarjeta.
  • A la salida.
  • ¿En serio no me vas a decir cual es la tuya?
  • No.
  • Uffffff! - resopló y frunció el ceño lo cual me hizo soltar una risotada, le cogí de la mano como si fuera la cosa más natural y nos acercamos a despedirnos.
  • Nos vamos, aquí no hacemos nada.
  • Que pena, ¿nos volveremos a ver antes de que nos vayamos Bella?
  • Ummm no lo se, creí que se marchaban mañana.
  • Si, pero por la tarde, quizás podríamos almorzar juntos.
  • Trabajo a la tarde, pero si quieren...
  • ¡Hecho! - dijo mi padre.
Eché la tarjeta en la urna y nos dirigimos hacia el coche.
El trayecto se me hizo eterno, puse música y hablamos de nuestros gustos musicales.
  • ¿A donde vamos? - me preguntó
  • ¿Quieres ir a algún sitio en especial?
  • No
  • ¿Te parece bien que vayamos a tu apartamento? - no me contestó enseguida.
  • Probablemente estén Alice y Jasper.
  • No importa.
  • Entonces vamos.
  • Aceleré, estaba deseando continuar con lo que estábamos haciendo en el cenador.
Cuando llegamos al apartamento, Bella se quitó los zapatos nada más entrar y los dejó tirados en el suelo tal cual caían.
  • Voy a ver si estamos solos. Cógete algo de beber creo que quedan cervezas en la nevera.
La oí abrir una puerta despacio e ir al cuarto de baño. Me cogí un botellín de cerveza de la nevera y me senté en el único sofá que había. Vi que había colillas en un cenicero y me encendí un cigarro. La mesa de centro tenía varias revistas en la parte de abajo, algunas de decoración que supuse que serían de Bella y unos Cosmopolitan. Cuando me disponía a coger una, Bella ya estaba de vuelta, se sentó a mi lado y comenzó a masajearse los pies.
  • ¿Qué hay?
  • Estamos solos.
Le hice una seña con la cabeza hacia sus pies.
  • No tengo costumbre de andar con tacones y tengo los pies molidos.
  • ¡Trae! - le dije señalándole los pies.
  • ¿Cómo?
  • Que me dejes que te de un masaje.
  • ¡No!
  • ¿No?
  • Es que... son los pies, llevo todo el día con los zapatos y...
  • ¿Y?
  • ¡Ahora vuelvo!
La vi que se dirigía de nuevo al baño.
Nunca pensé que fuera tan difícil seducir a una chica, cada vez que parecía que todo estaba encarrilado siempre había algo que nos interrumpía, y era como dar un paso atrás y tener que volver al principio.
Cuando volvió se sentó apoyando la espalda en el reposabrazos y estirando uno de los pies hacia mi. La miré con los ojos entrecerrados a través del humo del cigarrillo que tenía en la boca, cogí su pie y estaba fresco y algo húmedo, ¿se los había lavado? Lo acaricié y me quedé pensativo, si se había lavado los pies para que yo se los tocara... miré mis manos, con ellas quería tocar algo más que sus pies. Apagué el cigarro y me levanté.
  • ¡Enseguida vuelvo! No te muevas, ni siquiera de posición.
Fui al servicio, aproveché para deshacerme de las cervezas acumuladas durante la noche y me lavé bien las manos.
  • ¡Ya estoy aquí! ¡dame esos pies!
Me miró sonriente y me los ofreció. Los masajeé suavemente, primero uno, después el otro. Cerró los ojos y echó su cabeza hacia atrás.
  • ¿Se siente bien?
  • ¡Ummmm! De maravilla.
Cuando terminé acaricié una de sus piernas hasta la rodilla y cuando abrió los ojos le pedí que se acercara a mi. Bajó sus piernas al suelo y se quedó a mi lado, yo la agarré por la cintura hasta que quedó sentada encima mía de rodillas y... nos miramos a los ojos y esta vez fue ella la que se inclinó para besarme. Pasé mis manos por su espalda, por sus brazos, ella acaricia mi cara y mi pelo. Dejé sus labios para posar los míos en su oreja y su cuello. Uno de los tirantes del vestido se había deslizado del hombro y aproveché para besarlo y apartar la tela que me impedía disfrutar de ese pezón endurecido. Lo toqué y lo estimulé llevándolo a mi boca. Cuanto había deseado volver hacer aquello, Bella emitía esos pequeños gemidos a los que empezaba a acostumbrarme, deslicé mi mano debajo del vestido y recorrí la redondez de sus nalgas, ella había desabrochado más mi camisa y tocaba mi pecho cuando mi boca se lo permitía. Me gustaba sentir el tacto de sus manos en mi piel. Terminó de sacarme la camisa y me la deslizó un poco por los hombros. Yo aun no estaba dispuesto a quitar mis manos de su trasero el cual apreté he hice que se deslizara hacia mi erección, quería que supiera que me tenía loco de deseo por ella.
Volví a su cuello y lo besé de nuevo. Entonces recordé las marcas que le había dejado la primera vez.
  • Esta vez no te dejaré huellas.- le susurré.
De repente la noté tensa.
  • ¿Qué has dicho?
  • Qué procuraré no marcarte la piel.
  • Espera un momento... has dicho esta vez.
  • ¡Oh, vamos Bella!
  • ¡Qué!
  • ¿Cuanto tiempo quieres que sigamos fingiendo que no nos conocíamos?
  • ¡Hay Dios! ¿desde cuando lo sabes?
  • Desde siempre. Desde que quedamos la primera vez. - De nuevo otra interrupción. Estaba tan bonita así encima mía con un pecho al aire y esa cara de desconcierto, que intenté atraerla hacia mi para volverla a besar.
  • ¡No!- evitó que me acercara a ella y suspiré decepcionado pero no me di por vencido y llevé mi dedo pulgar hacia su pezón para jugar con él, pero esa acción hizo que apoyara sus manos en mis hombros y se pusiera de pie a pesar de mi resistencia, subiéndose el tirante del vestido.- Deberíamos aclarar esto, tengo preguntas.
  • ¡Dispara! - quería acabar cuanto antes y seguir con lo que estábamos haciendo, mi cuerpo ya no podía dar marcha atrás.
  • ¿Cómo es que lo sabías? ¿cómo pudiste saber que era yo? Estábamos borrachos y era de noche, en el apartamento de tus padres apenas había luz- eso lo dijo en apenas unos susurros.
  • ¡Tú estabas bebida, no yo! Y sin embargo noté que me reconociste aun habiéndome quitado la barba y cortado el pelo, ¿como no te iba a reconocer yo a ti? En serio Bella, ¿realmente has creído alguna vez que no sabía quien eras? - Ahora el que estaba decepcionado y algo enfadado era yo.-
  • Aquella noche en la Fiesta de San Juan en la playa, vi como Jasper hacia su ronda buscando ligue y os observaba a las dos. Luego se acercó a mi comunicándome su elección y cuando fue a por Alice dio la casualidad que tu te acercaste a la barra y le pedías bebida y un bolígrafo al Barman, vi todo lo que ocurrió, como te la jugó con aquel beso, lo enfadada que estabas - como te miraban todos los hombres que había a tu alrededor y ni siquiera te dabas cuenta. Pensé – y decidí seguirte, quería ver que tipo de ritual pensabas hacer, si saltar la hoguera o bañarte en la playa. Me habías llamado la atención ya entonces. Alice ya no estaba, vi que estabas algo mareada y decidí ayudarte, no quiero que pienses en ningún momento que lo que paso fue premeditado...solo ocurrió. Al día siguiente Jasper estaba como loco por volver a ver a Alice cosa poco habitual en él, y cuando me contó que se había encontrado contigo... luego llamó a tu amiga y decidieron entre ellos que tu y yo nos conociéramos y la verdad me sentí intrigado por saber como reaccionarías ya que te marchaste de mi casa sin despedirte y realmente no sabía si te arrepentías de lo ocurrido.
Se quedó callada, comenzó a pasear por el pequeño espacio que era el salón. Se apoyó en la mesa del comedor y yo la seguí.
  • Entonces Jasper lo sabe... sabe lo nues.... lo que ocurrió.
  • No, no lo sabe.
  • ¿No?
  • No. ¿qué estás pensando?
  • Estoy confundida. Realmente no creí que supieras quien era, ya ves, soy así de tonta.
  • De eso nada, tal vez algo ingenua si.
  • Entonces todo esto... el cine, los bolos, la fiesta de hoy...– yo ya había puesto de nuevo mis manos en su cintura –
  • ¿Qué?
  • ¿Ha sido un juego?
  • Por qué crees que es un juego Bella, ¿acaso tu no quieres esto? - y comencé a bajar los tirantes de su vestido hasta dejar sus pechos al descubierto e inclinarme a besarlos y tocarlos de nuevo.
  • Si, claro que si – me dijo entre jadeos.
  • Me gustas, - le susurré mientras pasaba mi lengua de un pezón a otro - y quiero conocerte, pero también quiero tenerte.
Su cuerpo estaba apoyado en el borde de la mesa, sus manos viajaron de nuevo hacia mi camisa que yo había vuelto a colocar en su sitio y me la quitó. Tocó mi pecho y mi abdomen y posó sus manos en el botón de mi pantalón. Yo había comenzado a subirle el vestido, tenía auténtica necesidad de perder mis dedos dentro de ella, de sentir como su cuerpo me deseaba, de oírla gemir...
Me descalcé en cuanto ella soltó el botón y deslizó la cremallera, pero no la dejé seguir.
  • Espera, solo un momento.
Entonces una de mis manos viajo hasta la tira de su tanga y la apartó y metí mis dedos en su humedad. Si, estaba excitada, soltó un sonido extraño en mi boca mientras me besaba cuando sintió mis caricias. Entonces llevó sus manos a mis boxers y los deslizó lo que le permitían mis manos y comenzó a acariciarme, a tocarme a masajear mi miembro, quería que su boca lo envolviera, pero no sabía como hacérselo saber, no quería forzarla a nada que no deseara.
Besó mi pecho y mis pezones, yo no dejaba de introducir mis dedos en ella. Se incorporó un poco y se separó de la mesa, e hizo lo que más deseaba en esos instantes, se agachó obligándome a apartar mi mano de ella, terminó de quitarme los pantalones y los boxer hasta quedar totalmente desnudo y me las arreglé para quitarme los calcetines,
  • Espero que a Jass y Alice no se les ocurra aparecer ahora por que creo que me daría igual. - Me dijo-
  • ¡jajajajaja! - No pude más que reírme por que yo pensaba exactamente lo mismo, esto ya no lo paraba nadie.
Mientras me reía ella introdujo mi pene en su boca y comenzó a chupar y a humedecer todo su contorno mientras subía y bajaba con la mano. Era increíble lo bien que lo hacia, casi prefería no saber en donde o con quien lo había aprendido.
Por mi habría acabado en ese mismo instante pero la levanté la tumbé en la mesa, el vestido había quedado alrededor de su cintura, no me molesté en quitarle el tanga, simplemente lo aparté, comprobé el estado de su entrada que seguía igual de húmeda y tomando mi erección con la otra mano la penetré con fuerza. Soltó mas un quejido que otra cosa, que acallé con mi boca, la besé mientras seguía embistiéndola de la misma manera, mientras la sujetaba de un hombro para que no se deslizara hacia arriba, con la otra mano humedecí mis dedos y tiré de sus pezones, ella rodeó mi cintura con sus piernas y agarró mis brazos como pudo, hasta que noté como sus jadeos acababan en un sonoro orgasmo y su interior se convertía en una cascada que me envolvió. Me incliné encima suya y la recorrí con pequeños besos mientras me acariciaba. Esta vez haríamos las cosas bien.
  • Bella, la otra vez no usamos protección, ¿estás tomando algo?
  • ¡Es cierto! No.
  • Esta bien, yo si llevo, esperemos que no sea demasiado tarde.
Me aparté y fui a mi chaqueta donde llevaba un par de condones en la cartera. Estaba sentada en la mesa y me acerqué a ella pero le dí la espalda mientras me colocaba el preservativo, ella me rodeó con sus brazos.
  • ¿Te puedo pedir algo? Solo si quieres ¿eh? - besaba mi espalda y me recorrió un escalofrío
  • ¡ummmm! Prueba.
  • ¿Podrías ponerte los zapatos? - noté como se reía.
  • ¡Claro! Pero luego tendrás que volver a darme un masaje.
  • No hay problema, aunque no creo que los lleves durante mucho rato. - y me uní a su sonrisa.
La ayudé a bajar de la mesa y le deslicé el vestido por las piernas mientras dejaba pequeños besos en su estómago. Hizo ademán de quitarse el tanga. Era diminuto y negro, justo tapaba el vello púbico.
  • ¡ No ! Dejatelo puesto.
  • Como quieras.
Y se fue a por los zapatos. Vi como se inclinaba de espaldas a mi para ponérselos y esa visión me hizo ver claro como la iba a tomar en un instante.
Se giró y vino caminando hacia mi. Verla tan solo con aquella prenda y subida a esos tacones era lo más sexi que había visto. Nos besamos y acaricié todo su cuerpo. Le di la vuelta y toqué sus pechos, rocé su cuello mientras pegaba su espalda a mi pecho. Cogí sus manos e hice que las apoyara en la mesa, pasé mi mano abierta por su espalda hasta que llegué a su tanga, toqué toda aquella zona apartándolo, introduciendo mi dedo pulgar con la mano que lo sujetaba mientras con la otra frotaba su clítoris. Bella apoyó sus codos para quedar más inclinada, y ya no pude aguantar más y esta vez la penetré con suavidad, no quería hacerle daño, suavemente, puse mis manos en sus caderas y fui aumentando el ritmo, el condón era un verdadero estorbo, habría dado lo que fuera por poderla sentir piel contra piel, noté como algún musculo de su interior se contraía haciendo el roce mayor y me corrí mientras me tumbaba encima suya.
Antes de que pudiera recuperar el ritmo normal de mi respiración, oímos unas risas que venían del rellano.
  • ¡Alice!
  • ¡Joder!
Salí de su interior y comenzamos a recoger la ropa del suelo, mientras oíamos como metía la llave en la cerradura, seguí a Bella hasta su habitación, tiramos la ropa encima de un sillón y nos tiramos en la cama abrazándonos y riendo.

10 comentarios:

nashkalight dijo...

wiiiiiii soy la primeraaa y m encanto!! jajajaja casi los agarran infraganti jajajajajaja me moria por ver la cara de los dos mientras ellos estaban ufff eso si fue intenso ahora necesitourgente un baño segui asi con esta historiaa no te tardess tanto q me encantaaaaaaa besitosss

Boop dijo...

Al fin.... No hallaba la hora de continuar leyendo tu historia es ni preferida... Por favor no te pierdas nuevamente

angie pattinson dijo...

que calor...!!!necesito una ducha de agua fria
oye, estoy algo ''ofendida'' por el comentario de Edward de que Bella no era una mujer con piercings en la cara... YO TENGO UN PIERCING!!! y me veo muy linda!!! ademas SÍ soy inteligente adorable y educada....
ok despues de esa pequeña queja quiero decirte que la espera por esta historia, valio la pena!!!
que sorpresa para Bella descubrir que él la reconocio desde el primer momento... me encanto
los comentarios de Carlisle son geniales es tan ...''cool''
porfa, no nos dejes tanto tiempo!!!
ya extrañaba este fic!!!

paty dijo...

Hola estoy contenta de que hayas publicado y dejame decirte que el capi te quedo maravilloso no puedo creer que con los 4 grados que estamos aqui yo tenga calor que bueno que Bella no se haya enojado al enterarse que Edward la habia reconocido desde el primer dia espero que disfruten de su amor por un tiempo en espera del siguiente capi
saludos y abrazos desde México

* Marie Kikis Cullen Cipriano * dijo...

OHH NO SABES CUANTO ESPERÉ ESTA ACTUALIZACIÓN!!! que buena estuvo..te felicito baby..nos leemos...

anissa luna dijo...

haaay como me gusta el fic, esperare con ansias el siguiente y que miedo con la parte de que aro arincono a bella pero por suerte llego su edward al rescate, cuidate que estes bien

Lauu* dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lauu* dijo...

Hola ! :)
Me encanto el fic, espero que sigas escribiendo esta historia, por que estoy super enganchada ! :P
Besos :D

DiAnA dijo...

hola ya habia leido la historia pero no me di cuenta que habias actualizado me enctanta en serio garcias te amo esta hsitoria es genial espero que sigas publicando

Lumy Cullen dijo...

Chica un capí excelente. Me encantó, que por fin se contaran todo respecto a su primera salida. Por otro lado, hacen una pareja hermosa. Estoy enamorada de esta historia!!!! Ansiosa por el próximoc capí, saludos!!

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