jueves, 25 de noviembre de 2010

Capitulo 5 Necesito un favor!



NECESITO UN FAVOR!


Al despertar solo podía recordar mi humillación ante Edward y... su beso.

Cuando me rozó con sus labios... cuando le olí, de nuevo esa mezcla de tabaco y alcohol,

mi cabeza viajó de nuevo a aquella noche y cuando se acercó a susurrarme al oído... con

aquella voz tan suave y sexi...

Pero hoy era un nuevo día, iríamos a la playa, lo vería a la luz del sol, volvería a ver su

cuerpo, sus ojos, su boca... la forma en que su labio superior sobresalía al tragar saliva o

al beber algo.

Al irse Edward a buscar a Jasper al local le recriminé a Alice que no me hubiera dicho de

que iba todo aquello y de que hubiera hecho el ridículo delante de Edward.

Ella me dijo que su intención solo había sido divertirse con algo diferente y que nos

animáramos un poco.

– ¿Animarnos a qué?

– No se, ¿a echaros un polvo?

– Vete a la mierda Alice, no necesito que me emparejes con Edward, además esto es

cosa de dos, no solo mía.

– Pues creo que lo has estropeado querida.

– Es posible.

– ¿Entonces te gusta?

– Como no podría gustarme, pero si abres la boca te juro que te la cierro de un

golpe.

– Jajajajaajaa ¡te gusta! Bien, ahora solo falta que él se interese por ti, así que

pongamos manos a la obra.

– ¡Alice! Solo deja que ocurra si tiene que ocurrir ¿vale?

– Está bien, solo ayudaré si veo que hace falta.

Entonces Jasper se acercó y la agarró de la cintura y yo me quedé un poco más atrás.

Edward caminó a mi lado, se disculpó por besarme y yo le confesé que me había gustado,

ya no volvimos a hablar, estaba avergonzada de haber reconocido aquello y mientras

caminábamos me di cuenta, de porqué sus andares eran tan peculiares,metía unos de

sus pies un poco para adentro y eso le hacía parecer que iba pegando pequeños brincos

al andar, como si su otro pie intentara esquivar el que se interponía en su camino.

Me sorprendí a misma por mi valentía al pedirles que nos acompañaran a la playa, pero

no me arrepentía, nos veríamos de nuevo y en una situación totalmente diferente.

Al día siguiente cuando llegamos, ellos ya estaban allí.

Edward llevaba una camisa, bermudas y unas zapatillas sin calcetines, las bermudas

parecían quedarle enormes, desde luego vistiendo era un poco desastroso, pero tenía su

encanto, aunque esperaba que se quitara esas bermudas cuanto antes.

Su mano, revolvía su pelo que a la luz del sol se veía mucho más claro, más rubio

cobrizo, y la barba que ya comenzaba de nuevo a crecer se podría decir que tenía todos

los tonos dorados y cobres que existían. Justo en ese momento se colocó una gorra que

llevaba en la mano. Levaba puestas unas gafas de sol negras y muy oscuras, conforme

nos fuimos acercando a ellos, Alice no paraba de pellizcarme y de susurrarme que era mi

gran oportunidad, que aprovechara cualquier momento para tocarle o insinuarme. ¿Acaso

no se daba cuenta de que yo no era así? Pero de todas formas algo tenía que hacer, al fin

y al cabo fue él el que me había besado la noche anterior así que algo le tenía que atraer.

Si aquella noche no hubiera sido él el que me tocara cuando estábamos en la playa, el

que diera el primer paso, a pesar de nuestra embriaguez, yo jamás habría sido capaz de algo así. Cuanto me alegraba de todo aquello.

En cuanto nos vieron sonrieron y Jasper levantó una pequeña nevera.

– Hemos venido preparados, parece que va a hacer calor y no sería bueno

deshidratarse.

– ¿Que has traído? Pero si acabamos de desayunar Jas - le dijo Alice.

– Unas cervezas y un par de colas.

– Me pido una cola que luego hay que ir a trabajar. - comenté.

– Y yo la otra Jass, no quiero aparecer borracho al almuerzo.

– Por una cerveza... ¿cómo estás guapa? Deja todo por aquí y lúcete para mi. - le

dijo Jasper a Alice la cual comenzó a reír.

– ¡Hola Bella! ¿has dormido bien?

– Si, gracias Edward.

Deslicé mi toalla sobre la arena y comencé a quitarme el vestido que llevaba. Recogí todo

en el bolso de playa y me tumbé al sol. Edward simplemente se sentó a mi lado sin decir

nada. Alice y Jass se fueron a dar un paseo por la orilla. Cuando habían pasado menos

de 5 minutos, levanté la mirada y seguía como si el tiempo no hubiera pasado, parecía

pensativo y ni siquiera se había quitado la camisa.

– ¿No me digas que te vas a quedar en la playa así? ¿no tienes bañador?

– Bueno, es que el sol y yo no somos buenos amigos, me quemo con facilidad.

– Ya, y yo, por eso me pongo protección, la llevo desde casa.

– ¡Odio las cremas!

– ¿Acaso hay alguien que le gusten los protectores solares? - mi oportunidad

llamaba a la puerta.

– No lo se.

– Vamos, quitate la ropa, yo te doy crema.

Se quedó mirándome a través de sus oscuras gafas, lo que me pareció una eternidad.

– Está bien.

Ufff! Ya no sabía que esperar. Comenzó a sacarse la camisa que llevaba abrochada solo

con un botón como si fuera una camiseta y la dejó encima de mi bolso, yo la doblé y la

dejé en la toalla mientras buscaba el protector solar, luego la metí dentro para que no se

llenara de arena, él me observaba mientras se quitaba las bermudas. El bañador era otra

cosa, no era boxer era tipo surfero pero más corto. Le llegaba algo más abajo de la mitad

del muslo y era de color azul oscuro. Estaba perfecto, sus piernas delgadas ya no lo

parecían tanto como con el pantalón que acababa de quitarse. Se quedó ahí parado de

pie delante mía, así que aproveché a recorrer su silueta con mi mirada. Sus pies eran

enormes, de eso ya me había dado cuenta, pero eran proporcionados al igual que sus

manos, era realmente velludo, conforme subía por sus piernas contuve la respiración al

llegar al cordón del bañador donde el vello era más abundante. El resto de su torso tenía

menos pelo pero prometía aumentar con el tiempo.

– Siéntate aquí. - le señalé un hueco en mi toalla delante de mis pies.

– ¿Por donde vas a empezar?

– Siéntate de espaladas a mi.

Lo hizo y yo me puse de rodillas detrás suya.

– ¡Aviso! Estará fría.

– De acuerdo.

Cogí la crema entre mis manos y comencé a untársela por los hombros.

Noté como un escalofríos le ponía los pelos de punta y sonreí para mi misma.

– Tienes muchos lunares en la espalda, realmente si debes tener cuidado con el sol.

– Lo se, por eso prefiero venir a la playa al atardecer, cuando el sol ya no puede

dañarme.

– ¡Ah! Ya, lástima que yo no pueda.

– MI madre también se empeña en que tome el sol y coja color.

– ¿A que hora os marcháis?

– A las 12' 30, lo justo darnos una ducha e ir al restaurante.

– Bueno es suficiente.

– ¿Suficiente?

– Si, para tomar el sol.

– ¡Ah!

Cuando acabé con la espalda, comencé a darle por los brazos, pero la crema se

apelotonaba en su pelo.

– Date la vuelta, te voy a dar un poco por delante y quitate las gafas.

Me obedeció y cerró los ojos mientras le aplicaba la crema por su cara. Desde luego

estaba disfrutando de lo lindo de tenerlo a mi merced, de poder tocarle cada parte de su

cuerpo que quedaba a la vista, el tabique de su nariz... entonces comenzó a hablarme

bajito y el corazón me dio un vuelco.

– Oye Bella, quería pedirte una cosa.

– ¿Ummm?- ni siquiera podía pronunciar palabra.

– Antes de que digas que no, escucha todo lo que te voy a decir.

Mi corazón iba a mil por hora, ¿qué querría pedirme que ya pensaba de antemano que le

iba a decir que no?

– Como ya sabes mis padres han venido a pasar unos días

– Si

– Bien, mi padre tiene una pequeña empresa constructora y mañana tiene que asistir

a una fiesta que da un posible cliente en su casa. Tengo que ir yo también y

aunque es informal, son negocios, asistirán otros constructores que optan al

proyecto de este cliente y... me gustaría que me acompañaras.

Practicamente pegué un brinco.

– ¿Qué? ¿Yo? Pero si apenas me conoces, y estarán allí tus padres, ¿por que no

vas con Jasper?

– No es una buena opción.

– ¿Qué no es una buena opción? - en ese momento llegaban Jasper y Alice.

Deje el bote de crema, ya le había dado en la cara y en la parte superior de su pecho.

A penas si pude concentrarme en lo que hacía intentando escuchar lo que me decía

Edward.

– Le estaba pidiendo a Bella que me acompaña a la fiesta de mañana.

– Así que ¿ella puede ir y yo no?- dijo Jass simulando estar ofendido.

– Bueno, es una chica Jass, la verdad prefiero que me vean con ella antes que

contigo.

– ¡Vaya Bella una fiesta! ¿Y es en plan juerga o que?.- dijo Alice.

– No, todo lo contrario, son negocios de mi padre.

– Lo siento, no puedo Edward, aquí no tengo nada adecuado para ponerme en un

evento así, y es mañana mismo, tampoco puedo comprame nada.

– Tonterías Bella, por eso no hay problema, yo te puedo dejar todo lo necesario.

¿Hay que ir muy elegante?

– No, que va, es informal pero hay que ir vestidos correctos claro está.

– Entonces hecho, Bella te acompañará, tenemos hasta el mismo nº de pie.

– ¡Alice!

– No te queda una excusa valida para no ir Bella, y tu timidez no cuenta.

– Bella, te devolveré el favor te lo prometo, esas fiestas son muy aburridas si no tienes con quien pasar el rato, además va a ir un compañero de la facultad con el que no me apetece estar.

Así que solo era un favor. Iba a ser su entretenimiento.

Bueno mejor eso que nada. ¿Cuando había comenzado hacer cosas en contra de lo que

yo deseaba? Supongo que desde que conocía Alice y ahora a Edward.

– Espero no tener que arrepentirme, pero ¿y tus padres?

– No te preocupes por ellos, ya les pedí permiso primero.

– Cuando los conozcas te van a encantar Bella, - me dijo Jass – mamá Esme es la

mejor del mundo y su padre... es algo más serio pero buena persona.

¿Donde narices me estaría metiendo yo?

– Que bien Bella ¿me dejaras que te maquille? Creo que ya se cual es el vestido que

te va a quedar perfecto, sobre todo por que anuncian que mañana para el día de la

independencia va a hacer mucho calor.

– Alice, no te emociones por favor, ya sabes que me gusta la sencillez.

– Lo se. ¿A que hora es la fiesta?

– A las 7h,

– Bien, mañana tenemos trabajo, así que habrá que dormir hoy mucho para que no

tengas ojeras. ¿Y tu que vas a hacer Jass?

– ¿Yo? Celebrar contigo el 4 de julio si no tienes otro compromiso.

– Jajjajaja, claro que no, venid a casa para las 6h, terminaré de arreglar a Bella y nos

iremos tu y yo a ver que ambiente hay por la calle.

– Perfecto.- Dijo Edward.

Tomamos un rato el sol, yo estaba inquieta, no podía dejar de pensar en la fiesta y en qué

se le había ocurrido a Alice que me pusiera. No sabía quien me daba más miedo si los

padres de Edward o la mismísima Alice haciendo de estilista.

– ¿Nos bañamos?

– ¿Qué?

– Si quieres que vayamos al agua.- me dijo

Al agua yo con él... otra vez.

– Esta bien

– ¡Nosotros también vamos!

Había pequeñas olas y disfrutamos como niños saltándolas y zambulléndonos en ellas.

Edward parecía un chiquillo riéndose con su pelo mojado y haciendo aguadillas a Jasper.

Cuando salimos ellos ya se tenían que ir.

– Bueno Bella, tu ya trabajas así que ¿hasta mañana entonces?

– Si supongo que hoy ya no saldremos, nos quedaremos a ver una peli en casa.

– ¿Entonce hoy ya no nos vemos? - preguntó Jasper-

– No, hoy noche de chicas que Bella tiene que estar perfecta para mañana y tengo

mucho trabajo.

– ¡Gracias Alice por lo de “mucho”!

– No creo que necesite nada especial, con cualquier cosa estará bien.

Cuando oí aquello mi corazón volvió a latir desenfrenado, ¿considera que yo estoy bien

con cualquier cosa? En ese mismo instante habría corrido hacia él y le habría besado,

jamás en mi vida me habían dicho nada igual, más bien lo contrario.

– Vaya Edward, se nota que no conoces a Bella, o que no te has fijado demasiado en

como suele ir, así que déjame a mi, si quieres que cause buena impresión a tus

padres será mejor que yo me encargue.

– Como queráis – dijo mientras desviaba su mirada de la mía.

Había mantenido su mirada sobre la mía desde que me había hecho ese cumplido, pero

no lograba descifrar que quería decirme. Desde que me besó la noche anterior y aparte

de la sesión de crema, no había vuelto a acercarse o a insinuar nada siquiera y en ese

momento estaba recogiendo sus cosas de mi bolso y parecía que se marcharía sin más.

– Mañana a las 6 en vuestra casa, y Alice... tenemos que ser puntuales, no la hagas

sufrir mucho por mi culpa.

Y se dio la vuelta y se marchó, con la cabeza agachada, llevando sus zapatillas y el resto

de la ropa en la mano, salvo la gorra y las gafas que llevaba puestas, ni siquiera había

traído una toalla o un bolso para recoger las cosas, cuando llegó hasta el coche se

sacudió los pies se puso el calzado y la camisa y espero dentro a que Jasper se

despidiera de Alice.

Al final tuvo que pitarle para que se diera prisa, allí estaba yo, de pie, mirando hacia su

coche embobada, mientras oía una serie de intercambio de fluidos salivares muy cerca de

mi.

Mientras almorzábamos, Alice me sacó todo su vestuario ya que tenía el tiempo justo para

ducharme e irme al trabajo.

Cuando volví me empujó al baño donde me había preparado la bañera con aceites y

pétalos de flores, la verdad es que me venía de perlas, había sido una tarde muy movida

al ser víspera de fiesta y ni siquiera había tenido tiempo de pensar en nada.

Mientras me relajaba me aplicó una mascarilla en la cara y para mi sorpresa preparó algo

de cena. Me gustaban esos mimos, podría acostumbrarme a ellos.

Después de cenar, me probé los vestidos que más me habían gustado y caminé un rato

con los zapatos de tacón. Estaba segura de que haría el ridículo cayendo en cualquier

momento, pero la ventaja de todo ello es que nadie me conocía y el que quedaría mal

sería Edward por llevarme a la fiesta, así que si ocurría algo de eso se lo tenía merecido.

A Alice le gustó un vestido lencero de gasa negro con pequeñas flores lilas. El falso que

llevaba debajo simulaba una combinación que terminaba en una ancha puntilla que se

transparentaba. El escote era recto y de tirante fino. Me dejó sus zapatos negros que eran

algo más cómodos por llevar plataforma y disimular de ese modo su altura. Aunque yo no

era baja para ser chica, Edward era muy alto y así haríamos mejor pareja.

Me hizo un par de pruebas de recogidos y cuando ya estaba harta le dije que estaba

agotada, relajada por el baño y que quería dormir.

Tenía tal excitación que parecía que era ella la que iba a ir a esa maldita fiesta, me

agotaba solo de verla ir de arriba a bajo cogiendo horquillas, pendientes, cepillos.

Me dejó el pelo que parecía un estropajo de tanta laca, pero tenía que reconocer que

tenía estilo y se le daba bien tanto peinar como maquillar.

Dormí hasta tarde, pero en cuanto estuve en pie los nervios amenazaban con

destrozarme el día. No pude casi desayunar. ¿Cómo demonios me había metido en ese

lío? Estuve a punto de llamar a Jasper un par de veces ya que Edward no me había dado

aun su teléfono.

Alice me tranquilizó, y antes del almuerzo me paso una llamada desde su teléfono.

– ¿Quien es Alice?

– Tu ponte, alguien quier hablar contigo.

– ¡Hola Bella!

– ¿Edward?

– ¿Cómo lo llevas? ¿Alice te está martirizando mucho?

Me eché a reir

– ¿Cómo lo sabes?

– Bueno un pajarito me ha dicho que estás algo nerviosa.

Miré a Alice fulminándola con la mirada. Le había llamado ella la muy zorra.

– Pues si Edward, creo que no debería de ir de verdad.

– Olvida que es una fiesta formal ¿vale? Si te pidiera una cita ¿sería diferente?

Me quedé callada.

– ¿Bella?

– ¿Si?

– No me has contestado.

– Lo sé, es que no se que quieres decir.

– Pues que si en vez de ir a esta fiesta, te hubiera pedido salir a cenar tu y yo...

– ¡Oh! Ya entiendo,no creo, a ti ya te conozco, no quiero hacer el ridículo ni que tu lo

hagas por mi.

– No va a pasar nada de eso, come algo por que en este tipo de fiestas nunca se

sabe por que le va a dar al anfitrión y puede que la comida no sea lo mejor ¿de

acuerdo?

– Está bien, Lo haré.

– Pásame a Alice por favor.

– ¿A Alice?

– Si tengo que decirle algo.

– Si claro. Alice, Edward quiere hablar contigo.

– ¿En serio? Dame ese teléfono.

Desde luego estaba disfrutando como una enana con todo esto. ¿De qué tenía que hablar

él con ella?

– Está bien, empezaré antes, no, no te preocupes, seguirá siendo Bella lo prometo y

todo un detalle “eso”.

– ¿Qué pasa?

– Nada, que no quiere que te disfrace, quiere que seas tu, ¿menuda tontería? Estos

hombres no entienden, y que tendréis que salir algo antes por que la casa del que

da la fiesta está como a una media hora de aquí, así que empezaremos por lo

menos a las 5h.

– ¿Para que tanto tiempo? Si ya sabemos el vestido que me voy a aponer y todo.

– Lo sé pero quiero que el maquillaje y el peinado queden perfectos y Bella, ahora

estoy segura de que le gustas.

– ¿Por qué dices eso?

– Por que lo se.

A las 5 en punto me llevó hacia el baño y me dio una base suave de maquillaje para

ocultar mis pecas, algo de colorete y comenzó a jugar con las sombras. Como era una

fiesta de tarde noche me negué a que me pusiera esas sombras tan oscuras que solía

llevar ella por la noche y que le daban aspecto de gata, sin embargo a mi, estaba

convencida que parecería un putón de feria. Combinó un malva con un gris y luego me

pintó una raya negra perfilando mis ojos, aplicó la máscara de pestañas y perfiló mis

labios para pintármelos después.

Sonó el timbre.

– Ya están aquí. Voy a abrirles.

– Muy bien.

– Me miré en el espejo. Me veía bien, demasiado maquillada para lo que estaba

acostumbrada pero era una ocasión especial.

Cuando me puse el vestido el sujetador negro que llevaba se veía y no quedaba bien y no

tenía ninguno sin tirantes. Alice tenía más pecho que yo y no podía prestarme ninguno así

que me dijo que lo mejor era ir sin él.

– ¿Qué? Imposible, se notaría mucho.

– Bella ahora no podemos ponernos a elegir otro vestido, ya estás maquillada,

además estoy segura que ninguna invitada menor de 30 llevará sujetador, además

tienes unos pechos perfectos que ni siquiera lo necesitan.

– Pero... lo siento Alice, dile a Edward que no voy, no quiero parecer una buscona.



Necesito sus ánimos chicas, ¿merece la pena seguir?


18 comentarios:

Èrica dijo...

Es muy divertido, creo que la historia tiene que continuar, no puedes dejar a tus lectoras si el final de la historia. Yo te animo a que continúes. Ya tengo ganas de leer el próximo capítulo. Hasta pronto

Anónimo dijo...

calro que merece la pena seguir, no nos vas a dejar con ganas de mas de esta parejita.

Anónimo dijo...

Queeeee!!!!!! no lo puedo creer que si merece la pena seguir, pues claro que si esta muy buena la historia y espero con ansias el proximo capitulo plisssss sigue publicandolo may a mi me gusta mucho. mis mejores deseos para ti.
atte: anissa luna

* Marie Kikis Cullen Cipriano * dijo...

ánimo nena..vas muy bien...

sandra_ortiza dijo...

O sea, por supuesto tiene que seguir, la historia está muy buena, muchas felicidades y sigue publicando por favor, saludos y suerte.

Anónimo dijo...

de verdad preguntas si merece la pena continuar?
xD claro que sí!!!!... es una muy buena historia.... ademas ya te había dicho que tu forma de describir a Edward (Robert) me encanta, creo que lo has observado muy bien!!!... y tienes razón cuando camina, como que cruza los pies y da un efecto de brinquitos... y sus piernas delgadas...sus lunares... todo, en todo lo describes tan bien...

esta historia promete mucho no la dejes, please!!!
continua...... yo te apoyo!!!
cuando publicas el prox. cap.? porque yo, ya doy por hecho que continuas... verdad que si?

Anónimo dijo...

claro que si esta historia es muy refrescante continua por favorrrr!!!

vero

Anónimo dijo...

Tienes que seguir, no puedes dejarla ademas es una historía muy interesante, sigue adelante con ella.
UN SALUDO...ERES GENIAL.

Bel.

paty dijo...

Hola no puedo siquiera pensar que quieras dejar la historia asi por supuesto que vale la pena seguir yo se que a veces no hay suficientes comentarios pero te aseguro que hay muchas lectoras que no quieren que la historia termine ojala que decidas continuarla por que a mi me encanta
saludos y animo desde México

May dijo...

Gracias chicas! tengo el siguiente capítulo que intentaré publicar la semana que viene pero después me he atascado, por eso quería saber si merecía la pena el esfuerzo.

bruja dijo...

chiqui me encanta sigue asi te puedo asegurar que es una pasada me encantan todos los relatos del blog la verdad os sigo de cerca vuestras historias quiero mas un beso

juliana gomez dijo...

Por supuesto que merece toda la pena mey, esta muy buena la historia y me has dejado intrigada, ya quiero saber que pasara en el proximo cap.

Besos y animos nena.

Anónimo dijo...

claro que merece seguir esta estupendo

nashkalight dijo...

seguiii lindaaa por favorrr sii aveces pasa el estancamiento pero tenemos q inspirarnosss aqui dejo mi huellita para que porfavor sigas y no nos dejes con la dudaaa q ya quiero ver q pasaaa por fisss cuidateee y animos may tu puedesss!!!!

bel cullen dijo...

siiiiiiiiiiiii xfa sigue q esta genial y quiero saber como continua.besos

Anónimo dijo...

claroo q vale la pena de hecho estoy loca por seguir leyendo dale pliss no lo dudes plisssssssssssssssssssssss

Marie Cullen dijo...

claro k si...esta historia me encanta sigue asi!!!!! es estupendo...y la historia es muy interesante...XD jeje tienes mucho talento!!!!

Lumy Cullen dijo...

Chica claro que sí, la historia esta buenísima. De verdad me encanta. ¿Qué emoción, que pasará en la fiesta? La intriga me mata saludos!!!

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