martes, 21 de junio de 2011

CONTRATO NUPCIAL Capítulo 3



CONTRARO NUPCIAL


Capitulo 3



La comida resultó genial, hasta Sarah disfrutó de la compañía de Alice y Esme.

Ellas habían tenido solo una relación cordial, pero pude atisbar una prometedora amistad.

Sarah llevaba una falda de vuelo negra por debajo de las rodillas con un pequeño bordado en la pare baja, con una camisa blanca de un profundo escote redondo bordeado por un volante y por encima, una chaqueta de punto a la cintura atada con apenas tres botones que quedaban por debajo del volante de su camisa. Su look me pareció muy al estilo años 50 y estaba guapísima.

Yo elegí un vestido rojo ajustado por encima de la rodilla. En su parte delantera estaba formada por varias tablas que aumentaban su grosor conforme bajaban por la falda, de escote cuello barco y sin mangas, me puse unas sandalias del mismo color y una chaqueta negra que se anudaba con un lazo de raso. Iba sencilla pero elegante.

De camino al restaurante le pregunté con respecto al traslado de las oficinas de la empresa a New York y ella me dijo que le vendría bien un cambio, nada le ataba ya en Los Angeles y su vida era la misma que la de mi padre. La forma de decirlo me resultó extraña, y decidí estar algo más atenta a ciertos detalles.

En cuanto entramos al local Alice enseguida nos divisó y nos hizo una señal con la mano y se puso de pie mientras Esme permanecía sentada con una mirada cauta. Alice se retorcía las manos y parecía nerviosa, yo caminé tranquila y con mirada seria hasta que tan solo a unos pasos le sonreí ampliamente y se le iluminó la cara y se acercó a mi abrazándome.

  • Bella... cuanto tiempo ha pasado, ojalá el motivo de nuestro encuentro no hubiera sido el que es.

  • Tranquila Alice, estamos aquí por que yo así lo decidí, ni tu ni tu madre tenéis la culpa.

  • Es un alivio oírte decir eso, tenemos tanto de que hablar... no entiendo como has podido acceder a esto, sobre todo con Edward.

  • Supongo que no lo pensé fríamente, aunque te puedo decir que me he arrepentido de mi decisión en varias ocasiones, pero espero que me guardes el secreto.

  • Por supuesto, puedes confiar en mi.

    Habíamos roto el hielo. Hasta ese momento no me había dado cuenta de lo mucho que había echado en falta a esta mujer. Le presenté a Sarah, saludé a Esme que seguía con su aspecto cauteloso y tal y como dijimos pedimos champán para la comida y al final las cuatro acabamos riéndonos y haciendo comentarios bastante inapropiados sobre las figuras masculinas de nuestro entorno. No me había reído tanto desde hacía meses, se nos pasó el tiempo tan deprisa que a Esme y a Alice se les hizo la hora de los últimos preparativos para la cena y decidimos que tal y como íbamos estábamos bien y nos fuimos con ellas a la mansión Cullen.

Hablamos sobre lo que quería y sobre todo lo que no quería para esta boda.

Sabía que iba a ser todo un evento y que irían muchos invitados, y ya que yo no podía hacer nada en contra de eso. Les dije que quería el vestido más sencillo que se pudiera diseñar y que mis damas de honor irían de igual modo y de un color discreto.

Decidimos hablar con Rose ya que iba a ser mi dama de honor, sobre el tema y por supuesto le ofrecí a Alice que fuera la otra dama. Sarah dijo que preferiría simplemente acompañar a Charlie si así él lo quería, que no le gustaba ese tipo de atención y me pareció lo más correcto. Esperaba que Alice y Rose se llevaran bien y consiguieran ponerse de acuerdo en algo.

Me temo que el champán siguió corriendo haciendo caso omiso de mi padre, pero la diferencia era que lo hacíamos en compañía.

Me explicaron que habían llamado a un fotógrafo privado conocido por Carlisle y que sería el que nos haría a Edward y a mi alguna foto informal para luego filtrar a la prensa. Debíamos intentar ser naturales cosa que no me expliqué como podría ocurrir pero la verdad era que conforme pasaba el rato eso cada vez me importaba menos.

Los hombres comenzaron a llegar poco a poco, Esme, Sarah y yo estábamos en una sala contigua a el comedor charlando cuando Charlie y Carlisle entraron. Alice se había disculpado un momento para cambiarse el vestido y entró algo más tarde del brazo de Edward. A penas si le dirigí una mirada, estaba serio como siempre, vestido bastante informal, sin embargo Alice estaba feliz. Charlamos un rato mi padre y yo con Esme y Carlisle y salieron para servirse una copa antes de cenar, yo para esos momentos necesitaba echarme algo al estómago por que el alcohol estaba haciéndome bastante efecto y no quería decir ninguna grosería, que era lo más probable que sucediera conociéndome. Edward se había sentado en un sofá con una cerveza en al mano mientras Alice y yo hablábamos de quedar para comer con Rose y ultimar detalles, entonces escuchamos un golpe sordo en la sala y al girarme allí estaba Emmet, había golpeado la puerta para llamar nuestra atención y se dirigía a gran paso y con una sonrisa cínica hacia a mí, sin poder remediarlo di un paso atrás, siempre me había intimidado esa actitud suya, tan seguro de si mismo, tan decidido. Estaba hecho un hombretón, (el gran oso) ahora si era digno de aquel apodo, era enorme, mucho más guapo que cuando lo vi la última vez, aquel verano tan extraño... tan alto, tan rubio, sus ojos azules tan llenos de vida y su cuerpo era tremendo, podría haber sido un modelo de Cavin Klein, estaba segura.

Sin embargo, nunca había sentido nada especial por él, y menos aun con su actitud acosadora que me hizo sentir tan mal cuando a penas tenía 11 años.

Cuando llegó hasta a mi me aprisionó entre sus brazos agarrando mis brazos contra mi cuerpo y levantándome del suelo inmovilizándome y haciéndome girar como si fuera una niña.

  • ¡Aquí estás! Bella... estás hecha toda una mujer, no hay ni rastro de aquella niñita tímida.

Y me besó en los labios, tan solo con un roce, sorprendiéndome.

  • ¿Tu crees? Pues yo la veo igual que entonces- dijo Edward - ¡nada por delante... y nada por detrás!

Aquel comentario tan solo hizo que yo le alzara una ceja, pero la cara de Emmet y la de Alice eran un autentico poema que poco a poco fue cambiando y expresando diferentes estados. Emmet enfurecido, sus ojos claros parecían echar chispas y Alice...

  • ¿Edward? Eso ha sido muy grosero de tu parte.

Él simplemente se encogió de hombros.

  • Tranquila Alice, no te preocupes – le dije yo – ya sabemos que no soy del tipo que le gustan a tu hermano, dudo que alguna vez haya tenido en su mano algo que no esté relleno de silicona o besado unos labios que no lleven botox. Además me alegro de que sea así, no tendré que preocuparme en esquivarle.

En esos momentos el que me miraba con furia era Edward mientras Emmet reía a carcajada limpia.

  • ¡Adoro a la nueva Bella! - dijo Emmet.

  • Por mi te la puedes quedar. - susurró Edward, pero no lo suficientemente bajo.

Un carraspeo nos hizo girar hacia la puerta donde Esme al parecer había seguido la escena. Su mirada era apenas descifrable, yo diría que era entre asombro y pena.

  • Podemos ir a sentarnos a la mesa chicos- nos dijo.

Edward pasó el primero sin mirar a su madre, pero ella no le quitó ojo de encima, y cuando pasé yo, me apretó el brazo para que la mirase, no me dijo nada solo me acarició y nos dirigimos a la mesa. Sabía lo que estaba pensando, pero en esos momentos no quería pararme a pensar, aun quedaba mucha noche.

Me senté entre Alice y Sarah, las mujeres todas juntas y los hombres igual. Emmet intentaba llamar nuestra atención continuamente pero nosotras apenas le hacíamos caso, cosa que le molestaba bastante. Cuando acabamos con el postre salimos al jardín, hacía una noche bonita pero algo fría, mi cabeza seguía algo embotada por el alcohol, entonces fue cuando Esme se me acercó susurrando... - es la hora de las fotos.

¿Cómo íbamos a hacer esto? Bueno, cuanto antes empezara antes acabaría. Vi por el rabillo del ojo que Carlisle hablaba con un hombre con unas cámaras que revisaba su material, decidí ser lo más natural posible e ir acercándome a Edward. Iba a hacer una gran representación, si señor.

Lo encontré en el jardín sentado en un banco de hierro forjado blanco, caminé a su encuentro despacio, le abracé por los hombros y se puso automáticamente rígido mientras le susurraba al oído:

  • ¡comienza la función! ¡hagamos que nuestros padres se sientan orgullosos si es que eres capaz de disimular tu desagrado hacia mí!

  • Perdona Bella pero si esto no ha empezado con buen pie es por tu culpa, ayer no fuiste precisamente muy amable, así que no me digas que disimule, por que creo que tu estás en la misma disposición.

  • ¡Pufff! Vale, tienes razón, cuando antes empecemos antes acabará esta farsa.

  • Bueno “querida” me temo que esta “farsa” como tu dices empieza con estas fotos y continua el resto de nuestras vidas.

  • ¡No me lo recuerdes!

Acaricié su espalda conforme rodeaba el banco y me sentaba a su lado agarrando uno de sus brazos y rozando su cuello con mi nariz. Al menos olía bien. Noté como se le erizaba la piel mientras dejaba un beso en su mandíbula cuadrada.

  • ¡Tampoco hace falta que te esfuerces tanto! - Me dijo con todo malhumorado.

  • Tenemos que hacerlo creíble.- Le contesté.

Entonces me agarró en un abrazo y me mordió los labios dejándome sorprendida y confusa.

  • Desde donde está el fotógrafo no creo que parezca lo que realmente ha sido ¿no crees?

  • Pues no te creas, los teleobjetivos que lleva se parecen bastante a los de los paparazzis.

  • Entonces...

Y esta vez me besó apretando sus labios con rudeza.

  • Igual esto es más lo que quieren ¿no? Y no pongas esa cara “querida” “disimula”.

El alcohol que llevaba en sangre pareció desvanecerse por el impacto de sus actos agresivos

  • Me parece que lo nuestro va a ser más complicado de lo que creía – susurré.

Empecé a levantarme para irme pero me agarró y me volvió a sentar en el banco.

  • Yo... creo que he bebido demasiado, necesito hacerme a la idea... supongo que como tú.

  • Si – dije sin saber si me había oído.

Después de unos segundos apoyé mi cabeza en su hombro, me sentía mareada, enfadada, frustrada y no se cuantas cosas más. Pasados unos minutos en los cuales parecíamos habernos calmado Edward habló.

  • Creo que deberíamos levantarnos y ofrecer nuestra mejor sonrisa ficticia a ese fotógrafo.

Y sin decir más nos levantamos y me cogió de la mano y caminamos sonriéndonos hacia la casa.

Eramos unos pésimos actores y conforme nos mirábamos simulando unas sonrisas no pude remediar tener un ataque de risa de la cara tal falsa que tenía. Edward frunció el ceño cosa que no hizo más que aumentar mis carcajadas soltándome la mano. Las lagrimas comenzaron a salir, pero al menos vi como el tenía que hacer un gran esfuerzo por no reírse también.

Mi risa que por lo general era bastante contagiosa hizo que Alice y Emmet se unieran a ella con lo que desesperó a Carlisle que despachó al fotógrafo acompañándolo a su despacho mientras me dirigía una mirada reprobatoria. Esme me guiñó un ojo y siguió a Carlisle junto con mi padre.

Fui calmándome poco a poco.

  • Bella quizás sea mejor que te retoques el maquillaje. - me dijo Sarah.

  • Si, será lo mejor, ¡jajaja! - continué riéndome.


..............................


Después de elegir entre las escasas fotos cuales saldrían en las revistas, los tres progenitores tuvieron una charla.

  • Charlie, deberías controlar a Bella, casi echa a perder todo. Más vale que el fotógrafo es de confianza.

  • ¿Qué controle a mi hija? ¿pero tu te has dado cuenta de lo que ha pasado en ese banco o es que estás ciego hombre?

  • !Ya está bien!- dijo Esme.- Todo vuestro “magnífico” plan para unir vuestras empresas y convertir vuestra amistad en familia nos va a destruir a todos. Si queréis que esto salga “bien”, algo al menos, tenéis que darles tiempo, son unos chiquillos. Si me hubieras dado la oportunidad Carlisle al menos de opinar... para mí el que me dejaras al margen ha sido un duro golpe, jamás pensé que... lo que tengo que decir ahora es que estás acusando a Bella de su comportamiento cuando nuestro hijo no se ha portado nada bien con ella. Te lo digo por que he presenciado una conversación antes de la cena de la que no me siento orgullosa como madre que cree que ha educado bien a unos hijos.

    En estos momentos os estáis enfrentando vosotros, los precursores de la alianza, tu y yo Carlisle tenemos mucho de que hablar si quieres y si no quieres tendrás muchos problemas conmigo y ellos... tenían una vida y seguramente deseos incumplidos y sueños que ya no se cumplirán, así que dejaos de querer manejar el mundo fuera de vuestros negocios, que bastante mal habéis hecho ya. Dentro de 3 semanas es la fiesta de compromiso y está casi todo listo, el salón reservado el catering... no me hagáis que cancele todo y rompa yo misma ese contrato Nupcial.

Y sin más salió por la puerta dando un portazo.

Carlisle y Charlie se quedaron callados, sin saber que decir, ni siquiera se miraron pero como por un acuerdo tácito salieron al jardín a reunirse con los demás mientras bebían un whiskie y le daban vueltas a todo aquello que les había dicho Esme.


............................


  • ¡Bella! ¿Entonces quedamos con tu amiga el martes para almorzar y hablamos sobre los vestidos de las damas de honor?

  • Si claro, ella estará encantada de ayudar en todo lo que yo no estoy dispuesta, mañana mismo la llamo, se va a poner como loca y creo que os vais a llevar muy bien.

  • Muy bien, entonces hecho, conozco un restaurante japonés que está muy de moda...

  • ¡Ummm! Alice yo prefiero algo menos vivo, si no te importa, para comer.

  • Pero ahí no se come nada vivo.

  • Bueno pues algo más cocinado

  • Elige tu donde quieres que comamos entonces.

  • Yo prefiero algo Italiano, pasta, ensalada, tienen carpaccio también y un delicioso Tiramisú de postre, conozco uno llamado Milano y creo que te va a encantar su decoración.

  • De acuerdo pero si no te importa paso a recogerte por tu apartamento y vamos juntas ¿te parece bien?

  • ¡Claro!

Ya no había nada más que hacer allí. Edward después del episodio con mi risa se había ido con Emmet a jugar una partida de billar. Entré en la sala de juegos a despedirme de él, el muro que había entre Edward y yo estaba de nuevo en pie. Emmet me abrazó y besó mi mejilla (cosa que agradecí) y me marché en compañía de mi padre y Sarah.

Charlie estuvo muy silencioso todo el camino, Sarah optó por sentarse conmigo en la parte de atrás del coche y cuando llegamos a casa yo me metí en la cama enseguida, pero ellos se quedaron hablando en la sala de estar, apenas me di cuenta de cuando se metió Sarah en la cama pero me pareció que llevaba mucho tiempo durmiendo, supongo que tenían muchas cosas de las que hablar. Al día siguiente había que enfrentarse a un nuevo día.


May Cullen


9 comentarios:

nydia dijo...

OMG son tan adorables cuando fingen m¿que me encanta...Besos.....

JuliethA dijo...

Hola hola, apenas me acabo de poner al dia en tu historia, los 3 capis me me han parecido de lo mas divertidos... ya quiero saber como van a romper esa pared de hielo..
Besos

dracullen dijo...

jajaja esme puso en lu lugar a carlislee jajajaj , me encanta kiero seguir leyendoooo!!! :D

paty dijo...

Hola me gusto mucho el capi si así se portan cuando recien empieza la farsa ya quiero ver cuando se casen solo espero que el amor les pegue muy fuerte pero aún asi me encantan en espera del siguiente capi
saludos y abrazos desde México

Lumy Cullen dijo...

El capí estuvo buenísimo. Me encanta que se esten coqueteando. Me intriga muchísimo lo que vendra luego? Me tienes en ascuas!!! Espero el próximo capí. Te envío muchos saludos!!!

Camila Cullen Masen dijo...

Hola
por favor sigue publicando, me encantaría saber que viene a continuación
Ahora me quedare toda intrigada y no podre ni dormir =S
Publica, pronto, por favor
Besos
Camila

Anónimo dijo...

acabo de encontrar esta historia y es espectacular
por fa sigue publicado mas capitulo quede muy intrigada.

Anónimo dijo...

Hay porfis ponga mas de esta me gusto y quiero saber como continua la historia

gladis linares dijo...

CUANDO VAS A SEGUIR EL FIC TERMINALO PLISSS

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