viernes, 22 de abril de 2011

alma gemela, música




Música



Save all you player
I’ tink we’re lost to day
There’s no morning after
No one’s around to blame


Es extraño como una canción puede marcar tu vida, como una nota puede hacer mella en tu corazón, envolviéndote hasta la parte más ínfima, así ocurrió conmigo cuando era pequeña, aun recuerdo mi primera canción, la primera vez que me pare en un escenario.

Ahora esos recuerdos eran tan lejanos, había perdido todo lo que se puede perder en esta vida ¿de que me servia tener dinero? ¿De que me servia seguir respirando? Lo único que me quedaba era la música que hacia que mi alma vibre con cada acorde que gritaba mi guitarra este mundo fue el que me toco, me dijeron tómalo o déjalo yo lo tome.

Cuando me paraba enzima del escenario dejaba de ser invisible, dejaba de ser esa chica que miraban raro, dejaba de ser una sombra un murmullo en el viento para convertirme en mil voces que me desgarraban por dentro y emergían a la superficie para entonar alguna canción.

Era alguien, dejaba debajo del escenario la miserable chica que se ahogaba en alcohol para no sentir, dejaba de ser esa quimera que se arrastraba en busca de algo de cariño y me convertía en una mujer fuerte poderosa que hacia que todas la miraran.

Y allí estaba yo frente al mundo dándole la cara con micrófono en mano como mi única arma y los gritos que retumbaban en mis pies mientras la voz de mi compañero sacudía el ambiente allí estaba yo con mi banda enfrentándonos a las fieras.

Y entonces lo capte apenas un segundo pero lo capte, su mirada penetrante la misma mirada que sentí noches atrás mientras practicaba esa mirada que me saca el sueño allí estaba él, en primera fila, mirándome como quien mira el sol por primera vez.

Y la batería no golpeaba ni la mitad de fuerte que lo hacia mi corazón sobre mis costillas y su mirada penetraba mi alma pero, no podía mostrarme débil ni flaquear en su encanto yo sabia quien era él

Sebastian Ferrencs lo conocía ya que era uno de los pintores mas aclamados y había asistido a su exposición de arte en Londres sabia a la perfección su fama y mas aun cuando lo vi con mis propios ojos al llevarse a una dama rubia y desaparecer en uno de los pasillos.

No podía permitirme tener ningún encuentro casual con el me dejaría rota lo sabia aun sin tocarlo sin sentirlo me dejaría rota así que continúe con la canción sacándome las cucarachas de mi cabeza el iba a ser mi perdición y si podía lo evitaría a toda costa.

Cuando termino la ultima canción me baje del escenario en toda mi gloria, la dicha siempre duraba lo suficiente para hacerme dormir tranquila así que cuando mis compañeros me ofrecieron y a festejar les dije que no, estaba muy cansada y solo quería descansar con mi guitarra al lado perdida en las notas que flotaban en mi pequeño remanso de paz.

No necesitaba de drogas y ni de descontrol para sentirme bien o para componer alguna melodía, nada de eso importaba puesto que yo alcanzaba la etapa sublime con solo tocar un acorde en mi guitarra.

Camine con el paso firme con la guitarra colgada a mi hombro hasta la puerta de salida en donde descansaba mi moto una de mis otras pasiones, me gustaba sentir la adrenalina y el aire golpeando azotando mi cuerpo mientras conducía a toda velocidad.

La música movía cada terminación nerviosa de mi cuerpo que fundida con la velocidad era como un buen orgasmo. Sin duda la música era mejor amante para mi que cualquier hombre que calentara mi cama.

Me prendí un cigarrillo mientras me subía a mi moto cuando escuche un carraspeo detrás de mi al voltearme un chico me observaba atentamente, por un momento sentí la adrenalina fluir por mis venas.

Conocía esa mirada era el tipo de mi mirada que tenia los drogadictos cuando están perdidos, esa mirada desenfocada y como un animal en toda su extensión, me erguí y me baje de la moto, sin duda estar subida a mi moto me seria mas complicado si tenia que pelear contra el y tampoco podía arriesgarme a que me hiciera caer de mi maquina y se estropeara la pintura.

El se acerco a mi yo lo mire fijamente mientras que con una mana trazaba mi mejilla y me tomaba bruscamente el mentón para hacerme que lo mirara.

_que linda que estas pollita_ dijo con su aliento a alcohol y ese olor a posaran enfermando mi sistema aparte mi cara bruscamente y con una mano lo aleje de mi pero el me tomo con fuerza y con una mano rodeo mi cintura para atraerme a su cuerpo.

_aléjate de mi_ dije con toda la calma que poseía pero el se carcajeo y yo me enferme en ese momento quise alejarlo una vez mas pero me tomo de los cabellos haciéndome doler ya me estaba cansado de este juego y justo cuando iba a propinarle un buen golpe una voz dura lo saco de su transe haciéndome saltar a mi también.

_idiota la señorita dijo que te alejaras de ella_ lo mire atentamente al hombre que se acercaba a nosotros, sus hombros anchos su andar seguro su metro 95 de estatura su cabello oscuro cayendo sobre sus ojos algunos mechones sus ojos azules con ahora ese deje peligroso y esa sonrisa que prometía problemas, él era el monumento a la perfección en cuanto a hombres su complexión corpulenta te causaba entre miedo y placer, Sebastian Ferrencs había echo acto de presencia.

_ ¿y tu quien demonios eres para decirme que tengo que hacer? Además a esta pollita la voy a educar_ dijo el asqueroso mientras me daba una palmada en el trasero mi mirada fue gélida y entonces escuche la suave y varonil risa de Sebastian.

_ no debiste hacer eso_ dijo y acortando la distancia le propino un golpe en los riñones y otro en el rostro que provoco que la sangre del drogado casi lo salpicara en un segundo lo redució a nada y mientras colocaba su zapato en la entre pierna del sujeto y se la estrujaba su sonrisa jamás desapareció, con una mano movió su cabello hacia atrás.

_ te lo voy a explicar en palabras claras cucaracha la próxima vez que te vea cortare tu amigo y te la pondré de corbata ¿captaste el mensaje?_ dijo ejerciendo mas presión en la parte blanda del sujeto que se retorcía de dolor en el piso y emitía un chillido parecido a un si.

_haber no te escuche ¿entendiste?_ dijo y ahí el sujeto usando toda su poca capacidad le dijo un si que sonó a gritito de mujer entonces Sebastian paro de ejercer esa presión y me miro directamente su mirada llameaba pero había preocupación en sus ojos.

_ ¿te encuentras bien? ¿Te hizo daño?_ pregunto y yo lo mire atentamente.

_ estoy bien, no me paso nada_ le dije y el respiro tranquilo mientras volvía a hacer ese gesto tan sexy pasándose los dedos por su cabello.

_ ven te llevo a tu casa, por cierto soy Sebastian ¿y usted señorita?_
Me dijo mientras depositaba un beso en mi mano, sentí un cosquilleo como una corriente eléctrica atravesar mi cuerpo con su contacto y me costo reaccionar.

_ estoy bien en verdad además tengo mi medio de transporte, muchas gracias y me llamo Abril_ le dije mientras me encogía de hombros.

_ Que hermoso nombre pero no podría dejarte aquí no es de caballero dejar que te vuelvas sola ven carguemos tu moto en mi camioneta_ me dijo y yo respire resignada sin duda el no me dejaría marchar.

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bueno paso tiempito no? se acuerdan de esta historia espero que les guste la explicacion es facil es desde el punto de vista de abril espero que les guste y dejen sus comentarios saben que son el alimento de cada historia :D se las quiere cuidence y que tengan felices pascuas coman mucho chocolate :D



sábado, 16 de abril de 2011

Odio Amarte Tanto. Capítulo 9: Mientes tan bien

Capitulo 9

Mientes Tan bien…..

Pov Bella

Y de nuevo estaba como hace algunas noches, solo que esta vez me sentía bien por tenerlo tan presente. Sin embargo aun seguía intentando alejarlo de mis pensamientos para conciliar el sueño. Más cada vez que cerraba los ojos él estaba allí, en mi mente, mis visiones de Edward eran tan vividas que, incluso podía sentir sus manos gélidas sobre mi piel, deleitándome.También, lo escuchaba en mi cabeza, su fascinante voz profiriendo una y otra vez mi nombre en un suave susurro, Lo suficientemente letal para evitar que descansara…

No me lo podía sacar de la cabeza por más que quisiera, era tan frustrante…

Debía levantarme mañana temprano para ir al instituto y no me parecía muy agradable llegar con unas sombras purpuras bajo mis ojos. Aunque debo confesar que la opción de dormir un poco en la aburridísima clase de física de la señorita, Landz sonaba tentadora, pero cuarenta y cinco minutos de sueño no eran suficientes para reponer todo el tiempo que llevaba despierta a causa de Edward. No acudir al instituto tampoco era una opción, ya no tenía a Charlie vigilándome, sin embargo debía demostrarle a Aro que era una chica responsable. Además, Ángela y yo estábamos obligadas a presentar una exposición sobre “Global Warming” en clase de biología, y no creo que ella me perdonara por faltar a una de las clases más importantes del periodo. ¿Qué escusa le iba a dar?

-Eh… Áng, perdóname por mi inasistencia. Pero un vampiro, me estuvo robando el sueño toda la noche…-si que estaba mal…Era un error, podía apostarlo, más luchar contra lo que sentía, era imposible, los sentimientos son fuertes, siempre lo he sabido, demasiados fuertes para conseguir erradicarlos de la noche a la mañana, el odio, el amor… ambos eran fuertes, pero cuando el corazón se resistía a odiar, qué se le podía hacer, la razón no era lo suficientemente poderosa para dominar al cuerpo.

Y si que mi cuerpo estaba perdido… perdido en él. Nadie nunca me había hecho sentir lo que Edward, ni siquiera Alec, en nuestras escasas noches de lujuria y pasión, (dos únicas noches, ya que estaba en juego mi vida y él no quería ponerla en riesgo) y Edward, con tan solo una caricia, un roce en la mejilla, su aliento cerca de mi cuello o de mi boca, enviaba miles de sensaciones fuertes dentro de mi ser. Sensaciones inexplicables, pero que me llevaban a un alto grado de locura… me preguntaba cómo sería cuando pudiera en serio apoderarme de sus labios, sentirlos sobre los míos… ¿mi corazón lo soportaría?, comencé a sentirme repentinamente acalorada y con las mejillas encendidas…

Unos golpecitos en la puerta me sacaron de mis alucinaciones, los reconocí de inmediato, era Heidi y su particular forma de tocar la puerta. Oh Dios!, no podía permitir que ella me viera así, ella me conocía muy bien y no dudaría en interrogarme sobre lo que me tenía con las mejillas encendidas. Me apresuré a abrir rápidamente las ventanas, para que entraran las frías corrientes de aire que emanaba la noche oscura y así poderme refrescar un poco. luego abrí la puerta.

-Supuse que estabas despierta.-me dijo, sonriendo en la entrada, la invité a pasar con un asentimiento de cabeza. Traía una bolsa de lo que supuse que eran chocolates rellenos de sabores frutales, en su mano izquierda, y en la derecha un vaso transparente que contenía un líquido color gorgoña.

-Siéntate.-la invité con un ademan de mano, señalando la butaca del piano. El ático no poseía de muchos lugares para tomar asiento. Heidi tomó asiento, y me ofreció la bolsa de chocolates. Busqué a tientas mi chocolate favorito, relleno de frutos rojos. Lo desenvolví y acto seguido, me lo metí a la boca.

-¿Qué bebes?-quise saber, explotando el chocolate en mi boca en una masticada. El liquido rojizo se esparció por toda mi boca deleitando a mis papilas gustativas.

-Sangre.-me respondió con simpleza. El líquido en mi boca comenzó a perder el encanto, hasta me supo a sangre. Hice un gesto de repulsión.- fue un recuerdo de mi cita con Eleazar.

-¿Almacenaron sangre de ciervo?- le pregunté

Ella sonrió, mientras yo intentaba contener los restos de la cena de hace unas horas dentro de mi estomago.

-No tontita. Esto es sangre humana, no de ciervo.- la ola de nauseas me golpeó más fuerte.

-Pero…. ¿Cómo la consiguieron?

-Nos colamos en el hospital y tomamos prestadas unas cuantas bolsas de sangre.

-Estás loca.-le reproché atónita por su acción irresponsable. A Heidi a veces se le corría el Shampoo, pero de eso a cometer un robo, ya era demasiado.-Sabes que la policía puede estar buscándote por esto!.

-Descuida Bells. Eleazar sabe muy bien como cometer este tipo de asaltos, no dejamos ni huella en el hospital.-me respondió ella muy tranquila.

- ¿Aro ya lo sabe?.- le pregunté

-No. Él Marco y Cayo están en una gala de beneficencia que organizó que organizó la academia de Artes en donde Cayo trabaja.

-¿Se los dirás?-ella negó con la cabeza.- ¿y los demás?

-Ellos no dirán nada, Bells…somos los tres mosqueteros y entre los tres mosqueteros se jura lealtad a los miembros de la sociedad.- asentí un poco más relajada. A Aro no le iba a gustar que su pequeña Heidi anduviera asaltando hospitales con un Cullen. A pesar de no ser su padre el le profesaba a ella cierto afecto muy profundo y paternal. La observé fijamente y me dí cuenta que en sus ojos comenzaba a formarse un toque rojizo.

-Oh cielos!...

-¿Qué ocurre?

-Tus ojos… se están tornando rojos…

-Demonios!-exclamó ella.-se me habían olvidado por completo.- ¿y ahora?

Los ojos marrones con un leve ápice rojizo de Edward la noche en la que el bar estallo en llamas vinieron a mi mente.

-Lentes de contacto.-le propuse.-Edward los usó la noche en el bar para disimular un poco el color rojo de sus ojos… quizás tu puedas usar los tuyos.

-Son azules.-gimió ella. A Heidi siempre los había preferido de ese color ya que al mezclarse con el dorado de sus ojos y creaban un verde algo extraño, pero que se veía bien, los usaba cuando se hartaba del café dorado.- como resultado tendré un color purpura.

-Es preferible que el rojo.

-Tienes razón admitió-iré a buscarlos en cuanto acabe con este delicioso vaso de sangre.- tomó el vaso y bebió de su contenido

-Aleja eso de mi vista.-le pedí desesperada,- no creo que aguante mucho las nauseas si sigues bebiendo esa cosa.

-Está bien…-alejó el vaso colocándolo en un área que no alcanzaba mi perspectiva.- si que odias verme feliz…

-Lo siento… - ella me sonrió.- pero no me acostumbro a la dieta de los Cullens y a su original forma de beber sangre. Son asesinos… cuanta gente no morirá en sus garras… Volterra debe tener un alto índice de mortalidad.

-A propósito de Cullens, ¿dónde está nuestro tentador Eddie?, pensé que saldrían juntos esta noche.- las preguntas de Heidi me recordaron que Edward hacia también parte de aquellos que yo llamaba “asesinos”, a veces se me olvidaba el “insignificante” detalle de que él sobrevivía gracias a la sangre de mi raza.

-No lo sé.-le respondí con sinceridad.-luego de que le propuse que saliéramos, sonó su móvil y él tuvo que irse…

-¿Te dejó así nada más?

- Fui yo quien se fue…-Heidi gruñó

-Me esforcé mucho en ti… para que él se atreva a rechazarte la invitación-espetó molesta

-Él no me rechazó, o eso creo…

-¿por lo menos se despidió de ti como se debía? Un beso apasionado, un abrazo, o algo más…

-Nada Hei.., solo le dije que saliéramos mejor en otra ocasión, giré sobre mis talones y me dirigí de vuelta a la casa. Edward no me detuvo.

-Dios!, tendré que reprocharle por eso… cómo se atreve a dejarte ir con semejante vestido, con unos labios perfectamente delineados con brillo labial, listos para besar, ¿es gay o está ciego? Mike Newton no hubiera desaprovechado la oportunidad- me reí ante su comentario. Mike hubiera querido hacer incontables cosas con mi cuerpo, menos dejarlo ir.

-No lo sé Hei…Edward es un libro de misterio totalmente sellado. No tengo ni idea de cómo funciona su mente…- lo único que sé es que él se ha convertido en una necesidad, tanto cómo el aire que respiro.-Heidi se quedó en silencio, algo muy inusual en ella. Era el tipo de persona que siempre tenía algo para contar.

-¿Qué sucede?

-Shh.- me calló. Obedecí y me callé por unos segundos, más su siguiente par de palabras alborotó mi curiosidad:

-Maldito perro!.-dijo con rabia en la voz.

-¿Qué sucede Heidi, quiero saberlo, ahora!-le supliqué.

-Ve y mira por la ventana.- me dijo. ¿la ventana?, ¿Qué pasaba afuera, para que ella se estuviera así de furiosa?. Me puse de pie y avancé hacia la ventana sentí los pasos de Heidi cerca de mi. Ella murmuraba cosas inteligibles.

-¿Qué pasa con la ven..- y en ese momento lo vi, o mejor dicho los vi, la chica de cabello rubio fresa a la cual Edward se le había enfrentado en la mañana para defenderme, ahora se apoderaba de sus labios, y él muy feliz le agarraba el trasero con su mano derecha, mientras que su mano izquierda estaba ocupada en la espalda de la vampireza, tazando su piel por debajo de la blusa de ella. Primero fue la oleada de rabia, luego la de arrepentimiento, seguida por la más grande de la que pensé haberme librado, tristeza, me sentía tan usada, era parte de un maldito juego!, el solo me usaba para apagar sus deseos mientras que la chica rubia estaba ausente.

Las gotas saladas amenazaban con caer por mis mejillas, pero no se los permití. No iba a llorar por él… no valía la pena derramar ni las mínima gota.

-Bella, lo siento tanto.-me dijo Heidi a mi lado, colocó una mano en mi hombro mostrándome su compasión- se que de verdad él…

-Él nada Heidi!... ¿me entiendes?, nada!- le grité con rabia.-Edward Cullen no es nadie!- me fui derrumbando lentamente en el piso hasta caer en él. Me senté con la cabeza en mis rodillas y comencé a gimotear, me dolía el pecho, el corazón, la cabeza me daba vueltas, sentía que me faltaba el aire… sentía que pronto iba a desmayarme. Heidi se arrodilló junto a mi e intento reconfortarme, mi cuerpo temblaba y ella intentó cubrirme con el suyo en un intento vano de darme calor.

-Bells, cálmate…te va hacer daño.-escuché que la puerta se abrió de golpe, pero no levanté la cabeza para ver de quién se trataba.

-Lárgate!.-le dije a quien quiera que fuese. No quería que me vieran en este estado, no quería que me vieran con lastima.

-¿qué pasó?-reconocí la voz de Demetri.

-Demetri no es el momento, vete por favor.-le pidió Heidi.-Bells quiere estar sola….- El hizo caso omiso a las palabras de mi mejor amiga y continuó avanzando hacia mi.

-¿Bella…. Qué te hizo?-continuó. Un momento, cómo Demetri se había enterado de que Edward era el causante de esta pena.

Es obvio Isabella…. El ya observó el showcito que está haciendo Edward abajo. Y por como lo miras… es evidente de que él ya se coló en tu ser.

- Nada!.-respondí fríamente.

-Dime que te hizo ese cabron Isabella, para irle a matar...-dijo con un tono amenazador. Aunque dudaba que Demetri pudiera hacerle daño a Edward, él era solo un indefenso gatito al lado del león feroz.- Dímelo!

-Que parte de no me hizo nada no entiendes!-grité, alzando la voz.-ahora vete! Quiero estar sola.

-Ya la oíste- me respaldó Heidi.- Quiere que te vallas, Dem.…

-No me iré. Necesito hablar con Bella. Heidi, por favor dejános solos.

-No dejaré a Bells sola en este estado… ¿qué clase de amiga crees que soy?

-Te lo estoy pidiendo por las buenas Heidi Vulturi…

-No me iré Demetri, el que está sobrando en está habitación eres tu!.-replicó Heidi

-Te vas, o le diré a Aro en cuanto llegue, sobre tus actividades nocturnas, así que… ¿qué prefieres?.- No!, no iba a permitir que Heidi se metiera en problemas con Aro por mi culpa.

-no me iré.-insistió.

-Vete.-le dije.-por favor hazlo. no quiero que te metas en problemas con Aro.

-No Bells, no permitiré que este que se hace llamar mi amigo me chantajee de esa forma.- el rostro de Demetri se entristeció. él estaba sufriendo en silencio por las palabras de Heidi, para él aquellas frases eran dagas afiladas empapadas de veneno. Todo por qué… por que la amaba en secreto, pero con todas las fuerzas de su cuerpo y corazón, que si el amor moviera montañas, el amor que el le profesaba movería el mundo entero sin embargo; no bastaba amarla tanto, ya que su pobre corazón lastimado le impedía comunicárselo. Demetri no quería sufrir más y al saber que Heidi solo lo consideraba como un amigo, mas miedo le daba de salir de esa asquerosa jaula que mantenía atados todos sus sentimientos. yo Era la única que conocía los sentimientos de él hacia ella, ya que yo era muy perceptiva y en su mirada, podía captar ese brillo de amor inconmensurable en su mirada cada vez que se dirigía a Heidi.

-Está bien, me voy. Pero quiero que te quede claro, Demetri, que desde hoy. Tu dejaste de ser mi amigo, para mi eres invisible!.- afirmó furiosa, cerrando de un portazo.

-No quiero hablar contigo.-le dije de antemano antes de que comenzara a decirme “Te lo dije”, esas eran las ultimas palabras que quería escuchar en este momento. de que me servia que me dijeran lo que ya sabía y que tanto daño me causaba.

-¿Qué te hizo ese cabron?-volvió a preguntar, como si no supiese otras palabras.

-Ya te dije que él no me hizo nada!.-respondí irritada desviando la mirada. Era una pésima mentirosa, él se daría cuanta al instante si seguía con aquellas calumnias.

-Nada… como un nada puede ponerte de esa forma. Te desconozco Isabella- admitió con decepción.

-es Alec.-mentí.

-¿Alec?, qué diablos tiene que ver Alec en todo esto.

-Encontré algunas fotos en una caja de zapatos, que me hicieron recordar muchos momentos-Señalé la caja de zapatos colmada de fotos mias y de Alec, que planeaba guardar en su habitación a primera hora de la mañana, para no hacerme daño.- lo extraño tanto, Dem.…

Ojalá alec, no me fuera a jalar los pies en la noche por andar jugando con el asunto de su muerte y usarlo para cubrir la decepción amorosa que tenía por su asesino. Si que estaba mal… muy mal…

Demetri pareció creérsela, se acercó hacia mi para darme un abrazo reconfortante. Me sentí mal por mentirle, pero no podía confesarle, por más que quisiese, lo que sentía o lo que siento por Edward. Sinceramente no tenía idea de lo que sentía, mi cabeza, mi corazón, estaban hechas un lio,. Una se inclinaba por la razón y la otra por lo que se siente.

-¿Estarás bien?- quiso saber deshaciendo el abrazo.- porque si quieres puedo quedarme un rato más acompañándote.

-No.-dije rápidamente, quería desahogarme sola de mis penas que me avergonzaban, de mis locos pensamientos hacia Edward, de su estúpido juego, que tanto lastimaba. Deseaba llorar, hasta que mis ojos ya no pudieran más y gritar con fuerza su nombre a la nada.- no desperdicies tu noche en mi… mejor, intenta arreglar las cosas con Heidi, sé que ambos se necesitan….- Él asintió cansinamente, por lo visto, ya no le quedaban fuerzas para luchas por ella… sin embargo, asintió y abandonó la habitación.

Decidí que este no era el lugar para desahogarme, habían demasiados oidos atentos sobre mi, así que sin más lugares a donde recurrir, decidí volver a mi casa, la cual estaba lo suficientemente lejos, como para apartarme de mi “familia vampiro”. Empaqué la ropa necesaria, para esta noche, y para mañana en el instituto, no planeaba volver, no quería verlo de nuevo.

Bajé las escaleras a toda prisa con mi mochila al hombro, y con mi bolsa para dormir debajo del brazo. Nadie me preguntó a donde iba, o si volvería. Quizás Demetri ya los hubiera enterado sobre mi estado de ánimo. Traspasé el porche tratando de ignorar a las dos figuras que estaban sentadas sobre las gradas, Tanya subió la voz en cuanto pasé junto a su lado.

-Fue la noche más maravillosa que hemos tenido, Edward. Nunca te había sentido así- una vez más sentí el trozo de cristal roto clavándose en mi pecho, tan fuerte que la sangre, pugnaba por salir a borbotones. Aceleré el paso con una lagrima escurridiza cayendo por mi mejilla. Subí en el monovolumen, coloqué la llave el conducto e hice rugir el motor, mi mirada se fijo en el espejo derecho, y desde allí pude ver una sonrisa satisfactoria de Edward, por supuesto, él estaba disfrutando esto… disfrutaba hacerme daño.

Conduje por las húmedas calles de forks. Aquella humedad, no era comparada con la que caía por mis ojos, afuera llovía con fuerza, pero en mi rostro era mucho más, estaba inundado en lagrimas que descendían una y otra vez por mi mejilla hasta mi mentón. Era mala idea conducir en este estado, más también lo era quedarme en la casa de los vulturi.

Apagué el motor y salí con rapidez del vehiculo, la lluvia caía sobre mi y no deseaba pescar un resfriado. Cuando entre en mi casa sentí aquella sensación de paz, que solo emanan algunos lugares. Si, me sentía bien, por no tener que preocuparme de que los demás oyeran lo que no quería compartir, por estar sola al fin.

No había luz en la casa. por lo que de antemano ya tenía velas en el bolsillo de mi mochila. Me acomodé en rincón, de la sala y encendí una vela, llenando la habitación de una luz calida, extendí mi bolsa de dormir junto a una de las ventanas y me senté sobre ella viendo la lluvia caeracompañada por la lluvia de mis ojos, y una suave melodía de sin bandera que provenía de mi reproductor de música,

Que te quedaras conmigo una vida entera
que contigo adiós inviernos solo primavera
que las olas son de magia y no de agua salada
yo te creo todo y tú no me das nada, tú no me das nada


Que si sigo tu camino llegaré hasta el cielo
tú me mientes en la cara y yo me vuelvo ciego
yo me trago tus palabras, tú juegas un juego
y me brilla el mundo cuando dices luego, cuando dices luego


Cuando dices siento
siento que eres todo
cuando dices vida
yo estaré contigo
tomas de mi mano y por dentro lloro
aunque sea mentira me haces sentir vivo

aunque es falso el aire
siento que respiro

Que casualidad, pensé. Involuntariamente comencé a recitar el coro, y luego me sorprendí cantándola toda.

Mientes tan bien,
que me sabe a verdad
todo lo que me das
y ya te estoy amando


mientes tan bien
que he llegado a imaginar
que en mi amor llenas tu piel
y aunque todo es de papel
hmmm,


mientes tan bien
Cuando dices siento
siento que eres todo
cuando dices vida yo estaré contigo
tomas de mi mano y por dentro lloro
aunque sea mentira me haces sentir vivo
aunque es falso el aire
siento que respiro


Mientes tan bien
que me sabe a verdad
todo lo que me das
y ya te estoy amando


mientes tan bien
que he llegado a imaginar
que en mi amor llenas tu piel
y aunque todo es de papel
-mientes tan bien-
Y aunque todo es de papel...mientes lo sé.

¿Por qué, Edward?,¿por qué tuviste que mentirme?, ¿por qué te ensañas conmigo?, ¿no te bastó haberme a rebatado a Alec? , ¿por qué su maldad?, ¿por qué conmigo.?

Mis ojos llovieron toda la noche, cada lágrima llevaba su nombre, cada suspiro, las ganas de que me despertaran de esta pesadilla, que esto no fuera real. Cada sonrisa, un recuerdo feliz junto a él…. Por más de que lo anhelará con todas mis fuerzas, no me era posible cerrar el libro del recuerdo, que persistía en quedarse abierto para dañarme más. Porque él dolor, cuando es del corazón, es más fuerte…

No supe a que horas me dormí, solo que al final, las ultimas lagrimas clamaban no volverlo a ver. En mis sueños se hizo presente, no destruyéndome, cómo lo hacia en la realidad, sino protegiendo hasta de mi misma.

-Júrame que siempre me amaras.- le presioné juntando sus manos con las mías.

-Lo juro. Juro que te amaré eternamente, juro que serás siempre mía, y te juro que como yo nadie te amará jamás….- me pegó a su cuerpo y justo cuando iba a presionar sus labios contra los míos para concluir el juramento, desperté.

La luz del sol me pegaba de lleno en el rostro, por lo que me sentía sofocada y algo molesta, pero también sentía algo frío sobre mi mejilla. Una rata!, pensé sobresaltada, abrí los ojos rápidamente, me incorporé con velocidad y tomé el bate de baseball, que había traído como arma de defensa personal por si algo ocurría. Sin embargo cuando me giré para ver la bestia peluda que había tazado mi mejilla, para mi sorpresa, lo que me encontré fue un Dios griego de cabello cobrizo, sentado en el suelo, con la mirada fija en mi. Mis piernas se flaquearon y tuve que sostenerme de la pared para no perder el equilibrio.

Él aquí… no. No podía ser cierto… era una pesadilla.

Unas manos fuertes me sostuvieron por la cintura, para que no fuera a caerme de nuevo.

-¿ Te encuentras bien?- quiso saber. Obviamente no estaba bien, y mucho menos con el ahí y con sus manos en mi cuerpo.

-¿Qué estas haciendo aquí?-grité furiosa. No quería verlo… mejor dicho, no debía verlo.

-De hecho yo…. ya me iba.-sentí su frío, pero delicioso aliento sobre mi rostro, a pesar de la distancia. me zafé de sus manos y caminé por la habitación inhalando lo que pude aire fresco, aun no contaminado con su esencia enloquecedora, para pensar claramente.

-No has respondido mi pregunta- dije hostil.-¿ qué haces aquí?

- Pasaba a recoger mis cosas.- me respondió fríamente, desapareciendo el tono de preocupación.,

- ¿Qué cosas?, yo no tengo nada que te pertenezca.-aseguré. Pero de repente recordé el colgante, y la chaqueta negra. También me percaté de que el ya tenia puesto los dos objetos. No! Él no me los podía arrebatar… habían sido un regalo…- Son míos, Edward!, no puedes quitarme lo que tu mismo me diste… no puedes.-Chillé como si aquellos dos objetos fueran de oro.

- Si puedo… porque yo no quiero que tú los tengas.- sus palabras me apuñalearon de nuevo en el pecho.- esto solo me pertenece a mi….

- Edward…-gimotee silenciosamente. ¿Cómo pude haber sido tan idiota?, ¿cómo pude pensar que conservaría esto? Si para él yo no era nadie. Las lagrimas comenzaron a derramasen de nuevo y esta vez, no pude cesarlas.-Vete…- pedí. Fue la petición más dolorosa de mi vida.- si aun te queda algo de compasión hacia mi, te pido que te vallas, que me dejes en paz de una vez por todas y que nunca me vuelvas a dirigir la palabra.

Él pareció por fin darse cuenta de la magnitud del daño que me causaba. Agacho la cabeza ysalió por la puerta principal, como si le dolieran mis palabras. Más yo sabía que no era de esa forma. Me acurruqué de nuevo en mi bolsa de dormir, con el frío de su ausencia, rodeándome con una feroz crueldad.

T_T

Bueno… al fin acabé, con una sonrisa triste por supuesto. Pero no todo es felicidad y mucho menos cuando hay mentiras de por medio. Quiero decirles gracias a las chicas que comentan, por su apoyo, porque aunque el último capi que actualicé no comentaron muchas, cosa que me desanimó un poco, leí sus anteriores comentarios y pude sacar este capítulo adelante. Quiero reiterarles que sus palabras son muy importantes en este proceso, así que aunque sea una palabrita para decir que no les gusto, es importante y cuenta….

Bueno mis niñas le dejo aquí la canción que Bella canta y aunque no hubo POV EDWARD…. Creo que la siguiente imagen demuestra lo que él está sintiendo sin necesidad de palabras. Espero que les alla gustado y hasta la proxima. Las quiero. Besotes!

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Koko Cipriano




domingo, 3 de abril de 2011

Gritos en la oscuridad, búsqueda implacable





Búsqueda implacable

Edward pov

El guardia del lugar estaba lleno de tatuajes, desde el nacimiento de su nuca hasta la culminación de su muñeca izquierda, era como una especie de diseño de espinas que se entretejían entre si. Sus rasgos eran bien marcados y toscos, su barba candado enmarcaba sus facciones haciéndolo mas amenazante, resople impaciente mientras me aproximaba, se podía escuchar la música zumbando en el ambiente obviamente desde adentro el sonido de la música electrónica seria ensordecedor.

Di mi pase mientras el guardia me estudiaba con su mirada inquisidora hasta que por fin saco la cuerda dando un asentimiento con la cabeza, me encogí de hombros mientras avanzaba, enseguida el olor a tabaco inundo mis fosas nasales el ambiente se sentía pesado, mientras que algunos cuerpos se retorcían en la pista y otros hablaban en los reservados.

Camine hasta la barra apresurado y pedí un whiskey a las rocas para lo que iba a hacer necesitaba valor, me fije tratando de parecer disimulado a uno de los reservados, sin duda estaba en ese rincón oscuro, por alguna extraña razón podía sentirla.

Cuando la divise a lo lejos esa cabellera roja, como fuego saliendo de su cabeza me llamaba mucho la atención ¡maldita zorra! Espete en mi mente respire unas cuantas veces y volví a recordar como hace dos años atrás lo perdí todo, como me quede en la nada, como me fueron arrebatado los sueños, aun soñaba con sus labios, con su piel, su olor lo tenia tatuado en mi alma, su voz retumbaba en mi cerebro.

Mi única oportunidad de recuperarla era esta, lo pensé miles de veces, no había un marcha atrás, no había excusa y no tenia miedo a morir o a no resistir después de perderlo todo ¿Qué mas se puede esperar de la vida?
Absolutamente nada era un hombre dispuesto a todo, la recuperaría.

Cerré mis ojos impaciente cuando sentí sus ojos negros por la sed fijos en mi, ven por mi sanguijuela canturrea en mi mente, capta el olor de mi sangre, la mesa esta servida.

Sonreí amargamente y di un trago mas a mi vaso cuando ella llego a mi lado, olía dulce, era extraño tenia la grata idea en mi mente que oliera como lo que es, un maldito cadáver moviéndose por inercia del destino.

_camarero un gin tonic por favor_ pidió ella con una voz melodiosa como el arrullo de un bebe me voltee para encararla de frente, su rostro era pálido, sus labios rellenos, tenia una expresión de falsa amabilidad, y se movía de manera delicada como un felino.

Cuando iba a pagar de manera cortes le invite el trago ella sonrío alagada recorriendo con sus ojos oscuros mi anatomía, me llene de repulsión pero poco importaba ya eso, tenia bien claro lo que iba a hacer.

_mi nombre es Victoria, muy gentil de su parte por la bebida_ decía mientras pestañaba de manera coqueta, seguro que eso hacia caer en su red a la mayoría de los hombres pero a mi no, esboce una media sonrisa y tome su mano.

_es un placer conocer a tan bella rosa mi nombre es Edward y ¿como no ser gentil con la mas bella mujer que han visto mis ojos?_ ella sonrío mientras dejaba un casto beso en el dorso de su mano pero, mi mente gritaba zorra y blasfemia reprochándome a mi mismo pero no podía delatarme, tenia que llevar el papel a la perfección.

Entre platicas y un par de tragos mas, fingidos de parte de ella termino insinuándome acomodando su escote y acercándose a mi para susurrarme al oído que nos retirábamos, muy bien ya estaba a punto de tomando todo su curso.

Cuando salimos del establecimiento nos acercamos al callejón en donde comenzó a dejar besos húmedos en mi cuello hasta que pronto sentí sus colmillos abrirse paso en mi piel, trate de sacarla de manera que pensara que no deseaba esto como haría cualquier persona normal pero ella aumento su agarra fusionando con fuerza luego me dejo allí tendido mientras apoyaba sus labios en mi oído.

_espero que resistas ma chère en verdad me agradas_ dijo y caí lentamente en la inconciencia…

¿Dónde estas amor? ¿Dónde estas que esta oscuridad no me deja verte? ¿Dónde quedaron tus promesas para un futuro feliz? Amor, vuelve mi ángel, mi cama extraña tu calor, tus risas retumban en mi mente, tus ojos inquietos aparecen crueles en mi agonía cada noche con el brillo de la Luna.

Carta de bella

Amado mío:
Lo lamento tanto, debo irme, no me busques, el tiempo a tu lado sin duda fue el mejor que he tenido en mi vida, recordare en mi agonía el corto remanso de paz que tuve en tus brazos, se que rompo mis promesas, se que no soy buena para ti
Debes continuar sin duda alguien mucho mejor aparecerá en tu vida, eres el hombre mas maravilloso que he conocido, ojala nuestros destinos hubieran sido otros y ahora pudiera descansar en tus brazos pero este es mi camino, uno de dolor y sufrimiento y no te expondré a ningún riesgo. Se que no tengo nada que pedirte pero, solo se feliz olvídate de mi, se que jamás me olvidare de ti, aun en mi tormento en los últimos minutos que me queden, lo cierto es que tengo los segundos contados y no podría haber elegido mejor manera de pasar mi ultimo tiempo con vida que no haya sido contigo.
Te amo Edward Cullen pero debo poner fin a esto, no me busques ahora estoy en las manos del destino…
                          Por siempre tuya
                                                      Bella Swan.

Recordar su carta mientras Moria, era masoquista de mi parte pero, después de todo esto lo hacia por ella, la oscuridad tiraba de mi cuerpo con fuerza, hasta que lo único que podía ver eran sus ojos chocolates una vez mas, rememorando aquel ser perfecto que se llevo todo de mi.

El fuego era abrazador, sentía que miles de dagas se clavaban en mi piel, ningún tormento era comparado a este, no recordaba porque sufría esta agonía ¿Por qué no Moria? ¿Acaso mis actos en la tierra me habían condenado al infierno? ¡Matadme! Gritaba mi mente en algún lugar perdida entra tanto desgarre de piel.

Me consumía, Moria, mi corazón se debatía con braveza entre la muerte que sonreía acabara triunfal en la derrota de mi carne y la oscuridad, estaba a solo un latido del abismo, me aferraba a la vida con uñas y dientes con todo de mi pero, me era imposible cuando una risa melodiosa llego a mi.

Una voz, una dulce voz me suplicaba que me quedara, cuando mas deseaba morir esa voz hacia que mi corazón latiera más fuerte, peleando como fiera contra las llamas que abrazaban como lenguas de acero mi piel.

Las brasas discutían con el apogeo de mi corazón y este daba alaridos de dolor y volvía a arrematar cual suicida contra las llamas que ganaban terreno en mi pecho, peleo hasta que sentí su ultimo latido que simplemente fue arrancado de forma brutal de mi pecho.

Abrí los ojos de golpe al comprobar que el fuego se había extinto mis extremidades se tornaron fuertes, mis músculos se tensaron y mis sentidos se agudizaron, en mi ser ya no había latido alguno mas no lo necesitaba, por alguna extraña razón sabia que no lo precisaba.

_por fin has decidido despertar Cullen_ dijo la voz de un hombre que me puso totalmente alerta me moví como si fuera un rayo y ya estaba agazapado para atacar como una bestia cuando se encuentra amenazada.

_ ¡OH vamos Cullen! No tengo tiempo que perder ya dejamos pasar mucho tiempo y Bella nos necesita_ dijo la misma voz del hombre que ahora podía ver al frente de mi reconocí sus facciones pero, era confuso como si pudiera ver através de una nebulosa.

“vaya el doctor lo logro, espero podamos salvarla y que aun se encuentre con vida o lo que sea que le haya echo” y pude ver por sus ojos a una joven de cabello chocolate tez blanca y los ojos mas hermosos que pudiera ver en mi vida… Bella.

El recuerdo de mi amor, mi alma el porque me había arrojado a las llamas del infierno, el recuerdo de su boca, ansiaba sentirla con esta nueva vida, el plan de mi aliado en este búsqueda implacable, su plan, como llego a mi, de pronto los recuerdos venia a mi uno tras otro, como si alguien hubiese adelantado todo cada imagen.

Además de la voz tan ruidosa de Riley me molestaba me sentía confundido y repleto de cosas.

_ya Riley para, deja de decir tantas cosas_ mas lo vi atentamente el ex novio de mi amada y mi aliado no había abierto su boca sus ojos se llenaron de curiosidad y de pronto una idea cruzo su mente.

“puedes leer los pensamientos, eso nos será muy útil Cullen” y yo me llene de comprensión no era el, era yo que ahora todo se me habría en esta nueva vida y haría lo que fuera para encontrar a la razón de mis sentidos mi amada mi Bella, resiste solo un poco mas te encontrare…

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bueno aquí nuevo capi de gritos espero lo disfruten aquí lo hice mas largo ya ire explicando que paso en esos dos años y porque Riley encontro a nuestro Eddie bueno cuidence :D


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